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ECONOMÍA CIRCULAR

Basura, la materia prima del futuro

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“Fabricar, usar, tirar”, describe el modo de consumo imperante. Hay una nueva corriente que viene pisando fuerte. Emula a la naturaleza y propone una economía circular, que “reutiliza lo que puede, recicla lo que no puede ser reutilizado, repara lo que está roto, restaura lo que no puede ser reparado”.

El modelo lineal que ha impulsado la economía en los últimos siglos no se adapta a las necesidades de las sociedades actuales del mundo globalizado. Muchos recursos se agotarán y el medioambiente ya se está resintiendo. La economía circular redefine los conceptos. Considera los desechos y los artículos que han terminando su vida útil como una materia prima.

Reprocesar los materiales ahorra energía, reduce el gasto de recursos naturales y genera menos basura. Adentrarnos en la economía circular reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en un 70% y aumentaría la mano de obra un 4%.

“Como arquitecto puedo decir que reconstruir un edificio genera más empleo y consume menos recursos que construir uno nuevo. Este mismo principio es aplicable a cualquier stock o capital, desde teléfonos móviles a terrenos cultivables o bienes culturales”
- Walter R. Stahel, director de Product-Life Institute, en Suiza.
Fuente: Análisis para la revista Nature

Para que la economía circular triunfe ha de producirse un cambio de conciencia en la sociedad. La circular cambia el eje central de la economía. Sustituye la productividad por la suficiencia. “Es lo contrario a que enseñan a un economista en la escuela, hacer dinero vendiendo un gran volumen de artículos baratos y atractivos”, apunta el especialista.

También hay que trabajar en desarrollar nuevas políticas; la economía actual está atrapada en un sistema que favorece el modelo lineal de producción y consumo, desde la dinámica de producción y contratos hasta la normativa y las pautas de comportamiento. Se podría premiar las inversiones en negocios circulares frente a aquellas que adopten el principio de ‘extraer-producir-desechar’.

Los consumidores también deberíamos cambiar el chip. Usar durante mucho tiempo el mismo artículo no es deseable para el comprador de hoy en día, que vincula lo nuevo con calidad. Para sentirse cómodo con la economía circular ha de entender los artículos como algo que cuidar y preservar, y no como algo que consumir sin cesar.

Hay empresas que llevan subidas al carro de la economía circular unos años. Unas apuestan por prolongar la vida de los artículos lo máximo posible. Por ejemplo, Michelin recibe en algunas de sus plantas regionales neumáticos rotos para su reutilización. También ofrece servicios de reparación a sus clientes. La empresa suiza Elite hace lo mismo con los colchones que vende a los hoteles.

economia circular ecovidrio

Otras compañías utilizan los productos viejos como fuentes de material a través del reciclaje. Ecovidrio gestiona la recogida selectiva de residuos de vidrio para transformarlos en materia prima que servirá para hacer nuevos envases. Otro ejemplo en esta línea sería el reciclaje de ropa. No solo puede reutilizarse o reciclarse como hilos para hacer nuevas telas que ahorren en fibra virgen, también sirve como materia prima en otros procesos industriales, como la producción de aislantes y rellenos.

El desensamblado de artículos es otra de las maneras de ejercer la economía circular. Los productos electrónicos deberían diseñarse desde el inicio para la reutilización y los productos sujetos a rápidos avances tecnológicos, para ser actualizados. Los metales pesados contaminantes de la basura electrónica se pueden extraer para su reutilización. Empresas como la belga Umicore o la suiza Batrec ya lo hacen. Dedican parte de su negocio a extraer oro y cobre, y zinc y ferromaganeso, respectivamente, de residuos electrónicos.

Hace pocos meses la Comisión Europea presentó un paquete de medidas para estimular la economía circular, toda una declaración de intenciones para que iniciemos la transición hacia un modelo verde.

 

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