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La cadena del reciclado de vidrio (1): La planta de tratamiento

Inauguramos hoy una  serie de posts en los que iremos viendo uno por uno los distintos eslabones que componen la cadena del reciclado de vidrio. Para que se reciclen todos los envases de vidrio puestos en el mercado, debe completarse un circuito compuesto de siete etapas: consumidor, consumidor responsable, recogida, planta de tratamiento, fábrica de envases,  envasador y comercio.

¿Sabes donde van a parar los envases de vidrio que depositas en los contenedores verdes instalados en tu ciudad? La respuesta es la planta de tratamiento, el eslabón de la cadena del reciclado en el que nos centramos hoy. Todos los envases de vidrio introducidos en los iglúes,  se recogen y se transportan a la planta de tratamiento, donde se reciclan al 100%. Nos gustaría recalcar este punto, porque todo, absolutamente todo el vidrio es aprovechable y no pierde ninguna de sus cualidades al reciclarse.

El tratamiento de los residuos de envases de vidrio es un proceso mecánico y automatizado, realizado por máquinas, con ayuda de mano de obra humana. El vidrio que llega en camiones a la planta de tratamiento, se descarga y se traslada a unas cintas transportadoras  que se encargan de separar el material útil de todo tipo de impurezas que, de forma indebida, se depositan en los contenedores verdes, tales como envases de plástico, tapones, corchos, piedras, cerámicas, papeles, etc. Estos por su parte se clasifican para enviarlos  a sus respectivos recicladores.

Las cintas transportadoras llevan incorporado un separador magnético que recoge de forma continua una buena parte de los elementos férricos. Todo el material es sometido al campo magnético de un imán permanente, a fin de retirar los materiales metálicos, como son los tapones de frascos, tarros y botellas.

Posteriormente se clasifica el vidrio según su granulometría mediante diversas cribas. Los trozos de vidrio pasan a continuación por las máquinas KSP. El funcionamiento de estas máquinas está basado en la detección óptica del paso de la luz a través de los fragmentos de vidrio. Cuando detecta algún cuerpo opaco, lanza un chorro de aire comprimido que saca de la corriente de vidrio el trozo opaco. De esta manera se consigue una gran eliminación de impurezas no desechadas en pasos anteriores.

Por último, el vidrio es triturado hasta convertirse en calcín (vidrio seleccionado, limpio y molido). El calcín permite fabricar envases de vidrio exactamente iguales que los originales. Pero el vidrio reciclado exige una menor temperatura de fusión que las materias primas originales (arena, sosa y caliza) y, con ello, en el proceso de fabricación de nuevos envases se consume menos energía.

Actualmente, Ecovidrio desarrolla su labor en colaboración con 15 plantas de tratamiento de vidrio distribuidas por las distintas Comunidades Autónomas, garantizando así la cobertura del tratamiento de vidrio en todo el territorio nacional.

En nuestra siguiente entrega de la cadena del reciclado analizaremos a fondo el funcionamiento del siguiente eslabón, la fabrica de envases de vidrio.

 

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