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22 DE ABRIL - DIA MUNDIAL DE LA TIERRA

Plantar un árbol con tus manos nunca fue tan fácil (y necesario)

Dicen que las tres cosas que todos deberíamos hacer en la vida son tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Podemos estar de acuerdo en que entre lo que tardamos en emanciparnos y la misión imposible de conciliar trabajo y familia lo de tener descendencia resulte complicado. Y si lo consigues, ¿de dónde sacas tiempo no ya para escribir un libro, si no simplemente para leerlo, más allá de los libros de autoayuda de x consejos para que tu hijo coma o duerma bien?

Pero no hay lugar para la discusión en que todos podemos, y debemos, plantar al menos un árbol. Detrás de esta sencilla acción se esconden muchos elementos simbólicos y prácticos simultáneamente, pero vamos a destacar unos pocos: ayudamos a mantener y recuperar nuestros bosques, cuyas funciones ecosistémicas son fundamentales para nuestras vidas aunque no lo sepamos, nos vuelve a poner en contacto directo con nuestra madre Tierra, y es una forma fantástica de hacer educación ambiental para todas las edades. Y hasta se puede ir con tus hijos, e incluso escribir un libro sobre ello, o al menos un artículo como éste.

Las acciones de voluntariado ambiental para plantar árboles son cada vez más diversas en nuestro país y todos podemos tomar parte en ellas. Recientemente participé en un proyecto de reforestación en Cantabria liderado por SEO/BirdLife en varias comunidades autónomas. Se está recuperando el bosque autóctono que fue destruido para plantar eucalipto.

Este árbol, oriundo de Australia, fue introducido en España a finales del siglo XIX de manera masiva por su idoneidad para producir celulosa. Según el Inventario Forestal Nacional, es la especie de árbol más abundante y que mayor superficie ocupa por debajo de los 400 metros. Es un árbol que huele muy bien pero tiene un fuerte impacto en el medio ambiente, ya que deteriora el suelo, consume gran cantidad de agua, y reduce notablemente la biodiversidad. Os muestro varias fotos que saqué entre plantación y plantación de especies como el roble.

WWF es otra de las principales ONG ambientales de nuestro país que también promueven gran cantidad de proyectos de restauración de bosques con voluntarios, como “Plantanción en red”, una gran plantación simultánea y reivindicativa por la salud de los bosques. Sus responsables aseguran que “no plantamos árboles, sino que creamos bosques. La restauración es (y tiene que ser) mucho más que plantar árboles, aunque tradicionalmente se haya entendido así”.

Y no son las únicas. Aunque no están todas las que son, sí son todas las que están: la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) comenzó en Madrid para reforestar bosques y en la actualidad se encuentra en toda España; la Fundación + árboles pretende plantar 100 millones de árboles en toda la península y promueven diversas iniciativas de educación ambiental; la empresa ForestNation vende kits para hacer crecer árboles a empresas, instituciones o particulares, y por cada kit vendido plantan otro árbol en un país en desarrollo; etc.

Plantar árboles es una experiencia que cautiva y nos hace sentirnos bien, y quien sabe, si nos puede hacer ganar un premio Nobel de la Paz como el que logró Wangari Maathai en 2004. Esta increíble mujer keniata puso en marcha en su país “The Green Belt Movement”, que plantó más de un millón de árboles para detener la desertización del África central. En este vídeo la vemos contando esta preciosa historia, “Seré un colibrí”, sobre la importancia de las pequeñas acciones como la que podemos hacer cada uno de nosotros, aunque no lo creamos, para arreglar los grandes problemas ambientales del planeta, y de la humanidad.

 

 

Fotos: WWF y Alex Fernández Muerza
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