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Agua regenerada para la sostenibilidad de los recursos hídricos

embalse de agua

 

La sequía, fenómeno climático que afecta a diversas regiones de España, se ha intensificado en los últimos años generando preocupación tanto a nivel ambiental como socioeconómico. Este desafío hídrico impacta no solo en la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y ganadería, sino también en la salud de los ecosistemas naturales. 

Con la variabilidad climática y el cambio climático como factores contribuyentes, la sequía se ha convertido en un problema crítico que requiere estrategias de gestión del agua y conciencia pública para garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos en el país.

 

embalse con niveles bajos de agua por la sequía.

 

 

Agua regenerada: el único camino

Existen varios tipos de aguas:

  • Agua potable, que es apta para el consumo humano.
  • Agua de proceso, que es aquella utilizada en la industria para su uso en refrigeración o limpieza.
  • Agua de rechazo, que no se puede utilizar y que se descarga en el medio ambiente como la salmuera de las plantas desaladoras.
  • Aguas residuales, formadas por aguas grises y aguas negras.

Todas esas aguas se pueden regenerar para volver a utilizarse. Eso sí, tanto el coste como el tiempo asociado para regenerarlas será muy variable. Dependerá de factores como la calidad del agua residual, la cantidad de agua disponible y las condiciones ambientales. Así, en general, el proceso de regeneración del agua puede tardar entre unos minutos y varios días. 

Y es que son muchos los beneficios ambientales de las aguas regeneradas:

  • Se reduce el gasto económico asociado a utilizar agua ‘nueva’.
  • Se aumenta la disponibilidad de los recursos hídricos disponibles.
  • Se reduce la contaminación del agua así ahorra energía y gases de efecto invernadero. 

Sin embargo, no hay que confundir entre la reutilización del agua y el agua regenerada. Básicamente, la reutilización del agua se refiere al uso de agua que ha sido utilizada previamente en una aplicación específica. El agua regenerada, por otro lado, se refiere al agua que ha sido tratada y purificada para su reutilización en diferentes aplicaciones. 

 

Procesos de regeneración de aguas

 

La depuración y la desalación

La ‘depuración de aguas’ es un proceso que permite regenerar aguas grises y negras, un agua ya utilizada y contaminada, en otra apta para el uso agrícola o urbano, mediante su paso por una estación depuradora de aguas residuales. Por medio de diferentes etapas, como la eliminación de sólidos suspendidos, la eliminación de materia orgánica, la eliminación de nutrientes y la desinfección, el agua de las ciudades se puede reutilizar, por ejemplo, para el baldeo de las calles o riego de jardines. En el campo, se puede almacenar en grandes balsas para su uso en el regadío.  

En otros países, como Israel o Singapur, la depuración de las aguas residuales va un paso más allá. Sus niveles de depuración llegan a tal nivel que permiten su infiltración en los acuíferos para poderlos regenerar. O, lo que es mejor, reintroducir el agua depurada como agua de bebida para ser consumida nuevamente.

En cambio, la ‘desalación’ es un proceso tecnológico diseñado para convertir agua salada, principalmente de mares y océanos, en agua dulce apta para el consumo humano y otras aplicaciones. A medida que la demanda de agua dulce supera la disponibilidad de fuentes tradicionales, la desalación, de la que se obtiene agua osmotizada, ha emergido como una solución crítica para abordar la escasez hídrica en regiones áridas y costeras. Sin embargo, el proceso de desalación mediante el método de ósmosis inversa requiere una gran cantidad de energía, lo que puede aumentar la huella de carbono y los costes operativos. Además, el vertido de salmuera en el mar durante el proceso de desalación puede tener impactos negativos en los ecosistemas marinos locales.

 

depuración de aguas

 

Mitos y desafíos

Pero la nueva gestión del agua no está exenta de retos. Uno de los desafíos más significativos es la desconfianza pública hacia el uso de aguas regeneradas para consumo humano. Superar la percepción de que estas aguas son menos seguras que las fuentes tradicionales es crucial para su aceptación generalizada. Otro de los aspectos es la derivada de costes y tecnología. Así, la implementación de sistemas avanzados de tratamiento de aguas regeneradas puede ser costosa, lo que representa un desafío financiero para muchas comunidades. Además, la necesidad de tecnologías punteras puede dificultar su adopción en áreas con recursos limitados.

Hay aspectos importantes que abordar como la presencia de contaminantes emergentes, como productos farmacéuticos y productos químicos industriales, en aguas regeneradas; o la falta de educación y conciencia pública sobre el tratamiento y la seguridad de las aguas regeneradas contribuye a mitos y malentendidos, destacando la necesidad de campañas educativas para informar al público.

 

(*) Todas las imágenes son propiedad de: Lluís Amengual

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