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Primeros grandes pasos hacia una cosmética ecológica

Los pequeños gestos son poderosos. Hay maneras de contribuir a cuidar el planeta más sencillas de lo que podemos imaginar. En el pasado post os dimos ideas para llevar una alimentación sostenible.

En esta ocasión os proponemos comprar productos de cosmética ecológica respetuosos con el medioambiente. “El uso individual de un cosmético representa el 58% de su impacto total sobre el medioambiente”, asegura en conversación con Ecovidrio, Íñigo Larraya, director de RSC del grupo L’Oréal, que lidera la transición hacia la ecocosmética con el programa de sostenibilidad Sharing beauty with All.

Estos son algunas claves para hacer una compra ecológica de productos de belleza y cuidado personal:

 

Crema solar que respete los corales

Si viajas a una playa con arrecifes coralinos no uses crema solar con los ingredientes oxibenzona y octinoxato. Favorecen el blanqueamiento de los corales, es decir, su muerte. También dificulta su reproducción y el crecimiento del plancton. En la isla de Cozumel, en México está prohibido su uso y Hawaii prohibirá las cremas solares con estas moléculas a partir de 2021.

 

Arrecife de coral - Venezuela

Arrecife coralino en Los Roques, Venezuela.

Autor: Michael Nikolaev

Adiós a las microesferas de plástico

Las cremas exfoliantes y algunas pastas de dientes llevan el ingrediente de plástico más escurridizo: las microesferas. Vertemos al mar cada año el peso de la Torre Eiffel, es decir, unas 7300 toneladas.

Estos trocitos del plástico salen de las depuradoras tal cual entran y acaban en el mar. Absorben contaminantes y cargadas de sustancias nocivas terminan en los estómagos de algunos peces que comemos, del plancton, aves, tortugas. Y así el plástico regresa a nosotros. Se han hallado microesferas hasta en la sal de mesa extraída del océano.

Podéis encontrarlas en los ingredientes de los cosméticos como polipropileno, polietileno, polietilen tereftalato, polimetil metacrilato, ácido poliláctico o nilón. Como alternativa tenéis un montón de cremas en el mercado que usan sal, azúcar o semillas molidas para exfoliar la piel.

Microesferas de plástico en un gel exfoliante

Microesferas en un gel exfoliante.

Autor: MPCA

 

Envases reciclables o reciclados

Cada vez son más las marcas cosméticas que se preocupan por diseñar envases reciclables o que estén hechos con materiales reciclados. Hace unas semanas H&S de Procter and Gamble presentó su bote de champú hecho de plástico reciclado recogido en las playas.

El gigante L’Oréal ha eliminado todo el PVC de los envases y, para 2025, quieren que todos sus productos de gran consumo tengan el 100% de plástico reciclado, rellenable o reutilizable.

Por ejemplo el peso del bote del bálsamo de la línea Lipikar de La Roche-Posay se ha reducido este año un 40%, lo que permite un ahorro anual de 31 toneladas de plástico o el agua micelar Biosource de Biotherm tiene un envase con un 25% de plástico reciclado y un embalaje más ligero, permite un ahorro anual de 11 toneladas de plástico.

reciclar envases de crema

La tendencia es diseñar envases cada vez más ecológicos

Entiende las etiquetas: natural no es sinónimo de ecológico

En la actualidad no existe una definición común de cosméticos ecológicos, según explica STANPA, la Asociación Española de Perfumería y Cosmética, pero sí hay consenso en los requisitos que deben presentar estos productos. Entre estos, destaca ser respetuosos con el medio ambiente minimizando las emisiones de gases de efecto invernadero y usando energía procedente de fuentes renovables; y el uso de materiales reciclados y reciclables.

Por su parte los cosméticos naturales (cosmética orgánica o bio, se llama en otros países) están hechos en su mayoría por ingredientes naturales. Para redondear la fórmula se usan algunos componentes artificiales. Para desmontar mitos, la ex directora técnica de STANPA, Carmen Esteban, esclarece que “los ingredientes naturales no son intrínsecamente más seguros que los sintéticos”.

Una crema, champú o maquillaje ecológico no tiene necesariamente que ser natural ni viceversa. A la hora de fabricar un producto natural “no se tiene en cuenta cómo han sido producidos los ingredientes o el envase”, puntualiza Larraya.

Para poder elegir productos de cosmética ecológica y natural sin caer en engaños existen entidades certificadoras privadas que aplican su propio protocolo, que se puede consultar en su web, y emiten una certificación de “cosmético ecológico” o “cosmético natural”, como Ecocert  o Natrue.

Materias primas procedentes de cultivos sostenibles

 

Un cosmético será más respetuoso con el medioambiente si los ingredientes naturales proceden de cultivos sostenibles y favorecen el desarrollo de las comunidades con menos recursos.

Hay varios ejemplos en el mercado, como la manteca de karité de la crema Aqualia Thermal de Vichy, que se produce de forma sostenible en Burkina Faso. El aceite de argán de la línea de cuidado del cabello Original Remedies de Garnier, que proviene de fuentes sostenibles. O la arcilla blanca del tónico Rare Earth de Kiehl’s, que está recogida en la isla de Marajó (Brasil) sin impactos ambientales negativos.

El compromiso de los proveedores de la materia prima es la clave para obtener un producto sostenible. En el caso del aceite de palma, muy usado en cosmética, la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible, representa a un puñado de empresas que compran el ingrediente a agricultores que no han utilizado prácticas destructivas con el medioambiente, como Thin Oil Products o Victory Tropical Oil Iberia.

 

Cultivo de menta para cosmética ecológica

El cultivo de menta en Nepal ha ayudado a algunas comunidades a aumentar sus ingresos fuera de temporada.

Autor: WWF

Fórmulas biodegradables

“Consideramos una fórmula biodegradable cuando se degrada a los 28 días mediante microorganismos naturales”, explica Larraya. La mascarilla Hair Food de plátano de Garnier es completamente biodegradable y el champú RAW de Biolage tiene fórmulas hasta un 99% biodegradables.

Fábricas que sacan partido a sus residuos

La tendencia es que las fábricas sean cada vez más limpias. Un ejemplo paradigmático en España es la fábrica internacional de Productos Capilares de Burgos de L’Oréal, que solo utiliza agua para el consumo humano y como materia prima en los productos.

El resto proviene de un circuito cerrado de una planta de depuración. Desde 2017 no envía ningún residuo al vertedero, todos ellos reciben un tratamiento, bien sea para generación eléctrica, o para reciclaje.

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