Ya lo dijo Francesco Tonucci: «Una ciudad adecuada para los niños nos beneficia a todos«. Descubre cómo transformar nuestras ciudades en lugares seguros y participativos.
Pensar la ciudad para todos es todavía una tarea pendiente. Avanzar en el desarrollo y la integración sostenible significa atender las necesidades de cada colectivo que vive en la ciudad: desde los mayores y las personas con capacidades diferentes hasta los niños y jóvenes, pero también teniendo en cuenta la perspectiva de género, la inclusión social, la igualdad en el acceso a los servicios público, las respuestas a la inmigración, etc. La trama social de la ciudad es compleja y no todas las recetas sirven para todos los públicos.
El psicopedagogo Franceso Tonucci, creador del proyecto “La ciudad de los niños”, dijo que “una ciudad adecuada para los niños nos beneficia a todos. Que los niños vuelvan a jugar en la calle hará más segura las ciudades”. Es una visión, hoy compartida por muchos expertos de la planificación urbana, que propone diseñar ciudades amigas de la infancia que tengan en cuenta las necesidades y los derechos de los niños y niñas, entre ellos el “derecho al juego” y la recuperación del espacio público como un lugar seguro, participativo y de aprendizaje.
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¿Cómo hacemos ciudades para la infancia?
La Estrategia sobre los Derechos de la Infancia de 2021 es la base sobre la que los países que pertenecen a la Unión Europea se apoyan para crear normas pensando en los niños y niñas, especialmente desde que se aprobó la Garantía Infantil Europea, el instrumento que posibilita aterrizar los objetivos de la Estrategia.
Con el fin de cumplir con esta Garantía Infantil Europea, la Comisión y UNICEF lanzaron hace un par de años un proyecto piloto en siete países (entre ellos España) para detectar a los niños y niñas en situación de pobreza infantil y exclusión social, y facilitar su acceso a cinco ámbitos: vivienda, sanidad, nutrición, educación y cuidado en la primera infancia.
Ciudades especialmente comprometidas
Más allá de este gran marco europeo, las ciudades (es decir, los gobiernos locales) tienen una gran responsabilidad en la defensa de los derechos de la infancia. Para compartir experiencias y proyectos, UNICEF creó la iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia, que agrupa a localidades que se comprometen con el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Una Ciudad Amiga de la Infancia es cualquier ciudad, pueblo, comunidad o sistema de gobierno local comprometido con el cumplimiento de los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes de acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño.
En España ya son 301 las entidades locales reconocidas (la mayoría ayuntamientos, pero también seis mancomunidades, un cabildo y una diputación)
como parte de la iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia.
Para obtener esta condición, las ciudades se postulan y son elegidas o no en función de sus planes sobre protección de la infancia. Además, el reconocimiento otorgado tiene que ser renovado periódicamente para garantizar que se sigue trabajando en la misma línea.
¿Qué quieren los niños y niñas?
Una de las acciones que implementan las Ciudades Amigas de la Infancia es la del Consejo de la Infancia, un espacio participativo donde niños y niñas pueden aportar ideas y opinar sobre cómo mejorar su localidad, además de tener una línea directa de comunicación con los alcaldes y alcaldesas y sus equipos de gobierno.
Los Consejos de la Infancia de cada localidad se reúnen regularmente en los Foros regionales para comparecer en los parlamentos autonómicos y trasladar directamente sus propuestas. Algunos de los principios de la participación en estos Consejos es que sea inclusiva, sostenible, transformadora, creativa, vinculante y significativa.
Gracias a estos Consejos de la Infancia y otras iniciativas para la escucha activa, son muchos los proyectos puestos en marcha por este grupo de ciudades agrupados por UNICEF. Regularmente, se publica un compendio de las mejores prácticas. Estas son algunas de las más recientes de varios Consejos de la Infancia:
- Avilés (Asturias). En esta ciudad amiga de la infancia del norte de España, niños y niñas participan en el Plan de Movilidad del Ayuntamiento, junto a la entidad Discapacitados Físicos de Avilés y Comarca, para mejorar la accesibilidad y acabar con las barreras arquitectónicas en edificios y espacio público. El Consejo de Avilés ha ganado uno de los Inspire Awards de UNICEF.
- Fuenlabrada (Madrid). Este Consejo es muy activo desde el año 2019. Entre otras acciones, sus miembros han rodado un cortometraje, grabado una canción, plantado árboles, realizado visitas a centros educativos para detectar posibles mejoras y lanzado la campaña #LaInfanciaTomalaCiudad.
- Quart de Poblet (Valencia). Creado en 2006, es un veterano de la participación. Algunas de sus iniciativas han sido el diseño de pistas para un nuevo skatepark, la aportación de ideas para renombrar las calles de la localidad según la Ley de Memoria Histórica o la creación de los buzones para la infancia para que niños y niñas puedan trasladar sus sugerencias al Ayuntamiento.
- Provincia de Huelva. El Consejo provincial agrupa a representantes de los Consejos municipales de 14 ayuntamientos. Este tipo de espacios provinciales permiten que niños y niñas de diferentes localidades interactúen e intercambien ideas. Han desarrollado una propuesta de “teatro crítico social” y un manifiesto provincial para definir sus principales demandas.
En definitiva, pensar la ciudad para todos es un trabajo continuo y complejo, que requiere un enfoque inclusivo y sostenible. La integración de las necesidades de cada colectivo, desde los mayores y las personas con capacidades diferentes hasta los niños y jóvenes, es fundamental para crear urbes más justas y equitativas.
El proyecto «La ciudad de los niños» nos muestra un camino claro hacia la transformación urbana: diseñar espacios seguros, participativos y educativos donde los derechos y necesidades de los niños sean el eje central. El compromiso de iniciativas como la Estrategia sobre los Derechos de la Infancia y la Garantía Infantil Europea, así como los esfuerzos locales a través de Ciudades Amigas de la Infancia, son pasos cruciales para cumplir con esta visión.
Estas acciones colectivas demuestran que es posible construir ciudades que no solo sean habitables, sino también enriquecedoras para todos sus habitantes.
Escuchar a los niños y niñas y permitirles participar activamente en la planificación urbana nos brinda una oportunidad única para reimaginar nuestras ciudades de manera más humana y justa. Es un recordatorio de que, al atender las necesidades de los más pequeños, estamos construyendo un entorno mejor para todos.
