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Los Premios Ecovidrio 2025 reconocen a quienes convierten la sostenibilidad en decisiones medibles

La XXVI edición de los Premios Ecovidrio celebran el esfuerzo conjunto de la ciencia, la gestión urbana y el deporte para enfrentar el cambio climático con acciones concretas y transformadoras. premios ecovidrio 2025

La XXVI edición de los Premios Ecovidrio reconoce a personas, instituciones y proyectos que están acelerando la transición ecológica desde tres frentes imprescindibles: el conocimiento científico, la acción pública y la fuerza movilizadora del deporte. Este año, el galardón Personalidad Ambiental Ecovidrio recae en el biólogo Stefano Mancuso; el Premio al Mayor Impacto Ciudadano distingue al Ayuntamiento de Barcelona; y el Premio Especial #Ecólatras reconoce al Real Betis Balompié por su liderazgo en sostenibilidad.

Personalidad Ambiental Ecovidrio 2025: Stefano Mancuso

Referente mundial de la neurobiología vegetal, Mancuso ha contribuido a cambiar nuestra manera de mirar las plantas, documentando su sensibilidad, comunicación y sorprendente capacidad de adaptación. Su trabajo sitúa a la botánica en el centro de la lucha climática, sin falsas promesas: las plantas pueden ayudarnos a ganar tiempo ante el calentamiento global, pero no detenerlo solas. De ahí su llamada a replantear nuestra relación con la naturaleza.

Autor de obras divulgativas como El futuro es vegetal o La Nación de las Plantas —donde llega a proponer una “constitución” para reconocer los derechos de la naturaleza—, ha acercado la ciencia a millones de lectores con un enfoque humanista y accesible.

Desde el LINV, su laboratorio, impulsa proyectos que conectan biología, ingeniería y diseño urbano, como Urban Jungle, que integra vegetación viva en la arquitectura para conseguir disminuir la temperatura urbana gracias al efecto isla de frescor vegetal, filtrar de forma natural contaminantes atmosféricos y  mejorar el bienestar psicológico de las personas.

Stefano Mancuso con Luis de Javier y Hugo Moran

Barcelona, una hoja de ruta climática que se nota en la calle

Barcelona recibe el Premio al Mayor Impacto Ciudadano porque ha convertido la agenda climática en política pública tangible. La ciudad presentó en septiembre de 2024 una hoja de ruta que suma acciones y una inversión de 1.800 euros para lograr la neutralidad en 2030. Una estrategia transversal que la Comisión Europea ha avalado al otorgarle la Etiqueta Ciudad-Misión.

Esa ambición se traduce en medidas concretas como el nuevo Plan de Movilidad Urbana 2025-20230, con el que se espera que la ciudad logre que el 85% de su movilidad sea sostenible para el año 2030. El objetivo es pasar del 19,9% de uso del vehículo privado al 15%, mientras se despliega la red pública de recarga eléctrica más amplia del sur de Europa y se amplían los carriles bici sobre una base ya superior a 268 km.

La transición energética se acelera con el Mecanismo para la Energía Sostenible de Barcelona (Mes Barcelona), para la instalación de placas fotovoltaicas en comunidades de vecinos y espacios municipales, y con ayudas de hasta 6.000 euros por vivienda para impulsar la eficiencia energética.

El premio también reconoce el fomento de la economía circular y  el objetivo del residuo cero.  Cuentan con un Plan Residuo Cero Barcelona 2021-2027, con el que la ciudad apuesta por la mejora de la recogida selectiva y la introducción de nuevas fracciones. De hecho, han conseguido aumentar la recogida selectiva de vidrio en un 18% los últimos 10 años.

Además, han promovido la renaturalización de la ciudad con un nuevo pulmón verde de 70.000 m² en Can Fabra, una red de 350 refugios climáticos, la plantación de 7.500 árboles y proyectos tractores como Circular Hub o el reto Mineral para la construcción circular.

A ello se suman iniciativas de innovación —GreenInCities, la “ciudad proactiva” contra la sequía— y una mirada a la cohesión urbana con el Pla Endreça y un nuevo Plan de Barrios dotado con 300 millones para 27 barrios. En conjunto, un modelo que combina adaptación, justicia climática y participación ciudadana, y que explica por qué su hoja de ruta climática ya produce resultados visibles en el día a día.

 

Real Betis Balompié, cuando el estadio también juega por el planeta

El Betis ha logrado que el fútbol sea un altavoz eficaz para la sostenibilidad. Con la plataforma Forever Green (174 acciones junto a 94 entidades desde 2020), el club moviliza a la afición con iniciativas de reciclaje y hábitos responsables en días de partido.

El Betis colabora con Ecovidrio en el marco de este programa y desde hace años han impulsado varias iniciativas para promover prácticas sostenibles. El último ejemplo es la acción #LaAficiónMásVerde con la que buscan impulsar el reciclaje durante los días de partido, tanto en el estadio como en los alrededores.

Figura entre los clubes más sostenibles de Europa según el Índice de Brand Finance. Fue el primero en España en adherirse a Climate Neutral Now (ONU) y también a The Climate Pledge. El club mide, reduce y compensa su huella, con una reducción del 56,39% en emisiones frente a 2018-2019, gracias a las energías renovables y al autoconsumo fotovoltaico.

Su plan aborda agua, energía, movilidad (plan pionero, flotas eléctricas y puntos de carga), economía circular (textiles con materiales reciclados, menos plásticos en el estadio) y biodiversidad (bosques y restauración de espacios urbanos). Un ejemplo de corresponsabilidad que demuestra que marcar goles al cambio climático es una victoria compartida.

Real Betis Balompie

Periodismo ambiental que explica y genera conciencia

El jurado también ha reconocido trabajos periodísticos que iluminan el desafío climático con enfoques claros y pedagógicos. Entre las piezas destacadas figuran “Cómo el cambio climático cambiará los mapas del mundo”, de Alfredo Merino (El Mundo), y “O oso pardo”, de Xiana Albor (A Galega), dos miradas complementarias que acercan la realidad del calentamiento global y la conservación de la fauna a amplias audiencias.

Los Premios Ecovidrio 2025 celebran una idea sencilla: la sostenibilidad gana cuando ciencia, instituciones y cultura popular reman en la misma dirección. De la neurobiología vegetal que nos enseña a pensar como un bosque, a la ciudad que convierte la hoja de ruta en cambios tangibles, pasando por un escudo que inspira a millones desde la grada: la transición ecológica se acelera cuando cada actor hace su parte. Que este reconocimiento sea también una invitación a seguir sumando—en casa, en el trabajo, en la administración y, por qué no, en el estadio

 

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