¿Cómo lograr una comunicación ambiental que rompa el ruido de las ‘fake news’? La nueva edición de ‘Vidrios y Barras’, organizada por Ecovidrio y Ethic, reúne a expertos para debatir sobre el reto de informar con rigor en la era de la sobreinformación.
Las noticias falsas se han convertido en uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, donde la información circula a gran velocidad y sin apenas filtros. La desinformación es capaz de modificar percepciones, condicionar decisiones individuales y erosionar la confianza social, como ocurrió con el bulo de que las vacunas contra la COVID-19 contenían microchips, afectando negativamente a la campaña de vacunación mundial.
Pero, ¿por qué creemos los bulos con tanta facilidad? Por una cuestión de economía del esfuerzo: nuestro cerebro usa atajos mentales que priorizan la rapidez y la emoción frente al análisis crítico. Si algo encaja con nuestras creencias y provoca en nosotros emociones básicas, como miedo, rabia o indignación, lo aceptamos, sin más.
El ámbito ambiental no es ajeno a este fenómeno. Al contrario: se ha convertido en un terreno especialmente fértil para los bulos y las medias verdades. Uno de los más extendidos, la negación del cambio climático.
Con el objetivo de reflexionar sobre cómo comunicar sostenibilidad en este contexto complejo, Ecovidrio y la revista Ethic celebraron una nueva edición de Vidrios y Barras, un encuentro que reunió a expertos en comunicación, verificación y sostenibilidad para analizar cómo lograr una divulgación ambiental rigurosa que trascienda a la desinformación.
En este post podrás leer:
La desinformación como reto global
Las fake news son uno de los males de nuestro tiempo. Una chispa basta para prender la mecha en un ecosistema digital en el que conviven líderes políticos, medios de comunicación, plataformas sociales y usuarios anónimos.
En el ámbito medioambiental, frases como “el CO₂ no es malo porque es alimento para las plantas” o “en verano siempre ha hecho calor” se repiten con frecuencia, simplificando o tergiversando debates científicos complejos. «Hoy convencer sobre la verdad exige más esfuerzo que difundir una mentira», afirmó Julio Tinaquero, gerente de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de Ecovidrio, durante la jornada
Reciclaje y bulos: mitos difíciles de desmontar

También proliferan mensajes que cuestionan la razón de pagar la tasa de basuras si ya se contribuye vía impuestos. «Sin saber que, si se deja de reciclar, se encarece el coste de gestión de los ayuntamientos por el aumento del volumen de residuos, lo que puede acabar impactando en una subida futura de esa tasa», añadió.
Este tipo de bulos, aunque aparentemente inofensivos, minan la confianza ciudadana y dificultan la consolidación de hábitos sostenibles.
Divulgación ambiental en la era de las fake news
La desinformación, los titulares tendenciosos y los falsos expertos alimentan teorías conspirativas que restan importancia a la crisis ambiental. «No es algo pasajero. Llevamos bastante tiempo con la desinformación en la primera línea informativa. Va muy en serio», subrayó Marc Amorós, periodista y experto en fake news.
«La información falsa contamina mucho: lo que se cuenta puede ser mentira y sus consecuencias son reales», advirtió. En este contexto, lo falso deja de ser anecdótico para convertirse en una herramienta con la que se construyen marcos mentales y se polariza el debate público. «Vivimos en dos realidades antagónicas que solo pueden entenderse desde el conflicto», señaló Amorós.
El papel de los medios y los verificadores
La expansión de la desinformación ha hecho que muchas personas tengan dificultades para distinguir lo verdadero de lo falso. «La gente ya no sabe diferenciarlo», resumió Rocío Benavente, coordinadora editorial de proyectos e impacto de Maldita.es.
Según explicó, las raíces del problema son profundas y tienen que ver con la erosión de consensos básicos y de la confianza en las instituciones. «Pensábamos que íbamos a verificar contenidos muy sofisticados y al final estamos desmintiendo que las vacunas son seguras, que la Tierra es redonda o que beber lejía no es buena idea», relató.

Empresas, sostenibilidad y confianza
La preocupación por la desinformación es especialmente elevada en España y Portugal. Según el Digital News Report 2025, más del 70 % de la población en ambos países manifiesta inquietud por distinguir la veracidad de las noticias en línea. Este escenario no solo afecta a los medios, sino también a las empresas. «Las compañías son actores dentro de este sistema y las noticias falsas les afectan mucho», señaló Montse Sellarès, directora de comunicación y activismo de B Lab Spain.
Sellarès apuntó que, en ocasiones, las propias empresas han contribuido a la confusión, ya sea por falta de comprensión o por un uso incorrecto de determinados conceptos. «Se han etiquetado productos como sostenibles cuando no lo son. Cuando todo es sostenible, nada lo es», resumió. Frente a esta simplificación, defendió una visión honesta y realista: «La sostenibilidad no es un estado final, es un camino de mejora continua».
Conclusiones y cierre del evento
A lo largo de esta edición de Vidrios y Barras quedó patente que la desinformación es uno de los grandes obstáculos para avanzar hacia una transición ecológica justa y efectiva. Combatirla requiere rigor, pedagogía, transparencia y una comunicación adaptada a los nuevos lenguajes y canales.
En un contexto de desconfianza generalizada, divulgar con honestidad, asumir la complejidad de los retos ambientales y huir de mensajes simplistas se vuelve más necesario que nunca. Como recordaron los participantes, recuperar la confianza pasa por ofrecer información contrastada, reconocer los matices y acompañar a la ciudadanía en la comprensión de los desafíos ambientales.
Porque, frente al ruido y la mentira, comunicar bien también es una forma de actuar.

