Nuestro planeta nos necesita. En este Día Mundial de la Biodiversidad 2024, exploramos las causas y consecuencias de su pérdida, y la urgencia de preservar nuestro entorno natural.
Se estima que existen 8,7 millones de especies en la Tierra. Si no te impacta este número, seguro que este lo hace: solo conocemos el 86% de todas las especies terrestres y un 91% de las marinas, o lo que es lo mismo, conocemos menos del 15% de la biodiversidad del planeta.
Cada animal, cada planta, cada microorganismo, contribuye de manera única a la compleja red de la vida de nuestro planeta. Desde el más diminuto insecto hasta el árbol centenario, cada elemento desempeña un papel crucial en el equilibrio del ecosistema. Al comprender y apreciar esta interdependencia reconocemos la importancia de conservar y proteger toda forma de vida. Por su valor intrínseco pero también por nuestra propia supervivencia. Y eso es, precisamente, lo que reivindica el Día Mundial de la Biodiversidad.
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¿Qué es el Día Mundial de la Biodiversidad?
El 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad, fecha que conmemora la adopción del texto de la Convención sobre la Diversidad Biológica en 1992. Este acuerdo constituye un instrumento jurídico internacional para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y fue iniciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), como respuesta a la creciente amenaza que sufren las especies de animales y plantas por las actividades humanas.
En 2024, la celebración se desarrolla bajo el lema “Sé parte del plan”. Este eslogan es una llamada a todos los sectores a unirse en la ejecución del Plan para la Diversidad Biológica o Marco Mundial Kumming-Montreal, que establece medidas para revertir la pérdida de especies de aquí a 2050.
Causas de la pérdida de biodiversidad
La biodiversidad es esencial para nuestra supervivencia. Los ecosistemas saludables nos proporcionan aire limpio, agua fresca y alimentos gracias a la polinización de cultivos. Además, actúan como sumideros de carbono, ayudando a combatir el cambio climático.
La pérdida de biodiversidad es, además, un problema global que afecta nuestra salud, economía y calidad de vida. Según datos del PNUMA, estos son los cinco factores principales que impulsan esta crisis:
- Especies invasoras: más de 37.000 han sido introducidas en biomas de todo el mundo, amenazando plantas y animales nativos. Estas especies son responsables del 60% de todas las extinciones y, además, generan pérdidas económicas millonarias.
- Cambios en el uso de la tierra y el mar: la conversión de hábitats naturales para uso agrícola y urbano, es la principal causa de la pérdida de biodiversidad. Desde 1990, se han perdido aproximadamente 420 millones de hectáreas de bosques por este motivo.
- Cambio climático: las emisiones de gases de efecto invernadero han duplicado desde 1980, causando un aumento de al menos 0,7ºC en la temperatura global. Este calentamiento afecta especialmente a ecosistemas vulnerables como los arrecifes de coral y las regiones polares.
- Contaminación: del aire, agua y suelo, así como la acumulación de desechos plásticos en los océanos, tienen efectos devastadores en la biodiversidad. Las poblaciones de plantas e insectos se ven diezmadas por el uso intensivo de pesticidas y la deposición de nitrógeno en la atmósfera.
- Explotación de recursos naturales: el uso insostenible de plantas y animales para alimentación, combustible y comercio amenaza la supervivencia de un millón de especies en todo el mundo.
Consecuencias de la pérdida de biodiversidad
El Día Mundial de la Biodiversidad pone de manifiesto que la pérdida de biodiversidad es una amenaza para la vida en la Tierra y que pone también nuestra salud y sustento en riesgo. Y es que la pérdida de biodiversidad tiene múltiples consecuencias que afectan no solo a los ecosistemas sino también a la supervivencia humana:
- Impactos en la estabilidad del ecosistema: la pérdida de especies reduce la estabilidad y resiliencia de los ecosistemas, afectando sus funciones esenciales y los servicios que proporcionan, como alimentos, agua, madera, medicinas, mantenimiento de la calidad del aire y del suelo, purificación del agua, polinización de cultivos y control del clima, provisión de hábitats o mantenimiento de la diversidad genética.
- Aceleración de la extinción de especies: provocada por actividades humanas como el cambio climático y la destrucción de hábitats.
- Aumento de la transmisión de enfermedades zoonóticas: como COVID-19 y el Ébola, que se originan en animales y se transmiten a los humanos. La pérdida de hábitats naturales aumenta el contacto entre humanos y animales, facilitando la transmisión de patógenos.
- Conflicto entre humanos y vida silvestre: la expansión agrícola y la deforestación obligan a los animales a acercarse a las comunidades humanas, lo que puede llevar a daños en cultivos y propiedades, así como a conflictos directos.
- Amenazas a la seguridad alimentaria y los recursos medicinales: las prácticas agrícolas insostenibles degradan la tierra y afectan la biodiversidad necesaria para una producción de alimentos sostenible. También amenaza el descubrimiento de nuevos medicamentos, ya que muchas medicinas modernas derivan de compuestos naturales.
El Día Mundial de la Biodiversidad subraya la importancia de la biodiversidad y la conservación de la naturaleza para nuestro bienestar. Como ya hemos visto, incluso para nuestra propia supervivencia como especie, aprovechemos este día para reflexionar sobre nuestro impacto en el medio y, sobre todo, para iniciar acciones personales que nos ayuden a reducirlo. La mayor parte de ellas están a nuestro alcance.


