Algunos servicios meteorológicos ya indican que será uno de los tres años más cálidos desde que hay registros.
El tiempo en 2025 ya promete ser protagonista de titulares alarmantes, conforme avanzan las proyecciones de los expertos. Tras un 2024 que nos dejó inundados de récords meteorológicos extremos —con olas de calor abrasadoras, huracanes devastadores y precipitaciones históricas—, el cambio climático vuelve a hacer evidente su huella devastadora. ¿Qué nos depara este 2025?
El tiempo en 2025 nos dejará más récords de temperaturas
Al mismo ritmo que avanza el calentamiento global, también los hacen estos fenómenos extremos, y eso nos puede hacer prever, en unas líneas de tendencia global, qué podemos esperar los próximos meses. En este sentido, el Servicio Meteorológico de Reino Unido (MetOffice) ya indicó que es altamente probable que 2025 finalice como unos de los tres años más cálidos desde que hay registros.
La temperatura media mundial se situaría para este año entre 1,29 °C y 1,5°C por encima de la media de la época preindustrial y ello pese a que en el Pacífico se estaría desarrollando el fenómeno de -La Niña- que induciría condiciones más frescas en general.
Con estos aumentos de temperatura global, tristemente seguiremos viendo cómo se derriten los glaciares y cómo los impactos en zonas polares y subpolares serán cada vez más intensos. Del mismo modo, estas altas temperaturas podrán provocar fenómenos más extremos y no es en absoluto descartable que veamos (y vivamos) récords de calor y otras variables meteorológicas a lo largo de los próximos meses con todos los impactos que esto pueda acarrear en el medio natural, la sociedad y la economía.
El tiempo en 2025 pone en jaque la naturaleza
Con estas temperaturas la naturaleza sufre altísimos impactos. Los bosques pasan a estar más estresados hídricamente, aumentando el riesgo de incendio forestal y tanto animales como plantas no siempre tienen la rapidez de adaptación que sería necesaria.
Las grandes formaciones boscosas sufren especialmente cuando se cumplen “los tres-treinta”, esto es: más de 30ºC; viento de más de 30km/h y humedad por debajo del 30%. La continua llegada de masas de aire sahariano y la duración que pueden mantener sobre nosotros durante semanas, hacen que el riesgo de incendio forestal se dispare, y esto se convierta en otro de los grandes problemas que tendremos que asumir. Estas condiciones, que antes solo se daban en verano, ahora se extienden a primavera y otoño, marcando un cambio significativo en el tiempo 2025. En algunas zonas de España este enero de 2025 han llegado ya a sentir los 30ºC.
La asociación SEO/Birdlife cada año designa una “especie del año” para poner el foco en la importancia de su protección. Este año ha ganado el treparriscos (Tichodroma muraria) un ave muy ligada a los acantilados rocosos en zonas de montaña que cada vez tiene una población más fragmentada y cuyo ecosistema también está alterando el cambio climático.
Algo muy similar ocurre con los humedales, Este 2 de febrero se ha celebrado su Día Mundial, y una vez más se ha vuelto a poner de manifiesto el problema que el cambio climático somete sobre ellos. La falta de lluvias hace que el agua no se reponga en estos ecosistemas que desempeñan una función básica en la naturaleza, pero además, las altas temperaturas provocan una mayor evapotranspiración que hace que el balance hídrico sea acusadamente negativo, y muchos de ellos tiendas a secarse muy rápidamente, sin olvidar la sobre explotación humana a la que puedan estar sometidos. Estas láminas de agua será otro de los grandes retos ambientales para este año y para los que vengan.
El ritmo al que sigamos aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, marcará el devenir de los próximos años. Reducir las emisiones ahora nos hará que el cambio climático pueda ir a menos, pero si no, cada año será más fresco que el que esté por venir. Los veranos hoy en España son hasta 4 semanas más duraderos que en los años 70 y todos hemos notado como la primavera y el otoño se han ido acortando hasta dar paso a veranos largos y tórridos.

