Durante décadas, las ciudades se han diseñado para facilitar al máximo la circulación de los coches. Sin embargo, la presión del tráfico, la contaminación y el ruido ha obligado a replantear cómo usamos el espacio urbano. Por eso, las supermanzanas se están convirtiendo en la prueba de que otra ciudad es posible.
En este post podrás leer:
¿Qué son las supermanzanas y cómo están cambiando las ciudades para ser más sostenibles?
Las supermanzanas son un modelo de urbanismo sostenible que agrupa varias manzanas y limita el tráfico interior para priorizar a las personas. Ya están aplicadas en ciudades como Barcelona, donde mejoran el espacio público, reducen emisiones y permiten integrar servicios urbanos como la recogida selectiva que promueve Ecovidrio.
Una ciudad pensada para coches (y sus límites)
Durante muchos años, el reparto del espacio urbano ha priorizado la construcción de carriles, ya que garantizaba más fluidez. El problema es que ese razonamiento ya no funciona. En grandes ciudades como Barcelona, por ejemplo, el coche llegó a ocupar más de la mitad del espacio público mientras que muchos desplazamientos diarios se hacían a pie o en transporte público. En España, el transporte representa alrededor del 31% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el Ministerio para la Transición Ecológica. Ese desequilibrio, más allá del aspecto estético, tiene consecuencias directas como la contaminación, el ruido constante y calles que invitan poco a quedarse paseando en ellas.
¿Qué propone una supermanzana?
El planteamiento es más fácil de explicar que de aplicar. La idea principal es que se agrupan varias manzanas o bloques de edificios y se reorganiza el tráfico. Entonces, si antes un coche podía circular por las cuatro caras de un edificio, con las supermanzanas solamente podría circular por el perímetro establecido por la suma de las manzanas. Por tanto, dentro de ese perímetro las calles están más tranquilas, hay más espacio para la vida cotidiana de los vecinos.
El arquitecto Salvador Rueda es uno de los impulsores de este modelo: «La sociedad actual se está dando cuenta de que por las sendas seguidas en la forma de producir una ciudad tenemos impactos inasumibles para la humanidad». Por eso, desde BCNecologia, consorcio público de Barcelona, se están creando nuevos modelos para adaptar las ciudades hacia la sostenibilidad. «Necesitamos de manera urgente regenerar lo que tenemos y luego desarrollar las ciudades supeditadas a unos principios con mínimo impacto en el medioambiente (…). El urbanismo es la clave». En barrios como Poblenou o Sant Antoni, la supermanzana ya es un caso de éxito. Donde antes había tráfico continuo, ahora hay bancos, niños jugando y terrazas.
Dos formas de entender la ciudad
| Aspecto | Modelo tradicional | Modelo supermanzana |
|---|---|---|
| Espacio público | Prioridad al coche | Prioridad al ciudadano |
| Tráfico | Intenso y constante | Reducido en el interior |
| Ruido | Elevado | Disminuye de forma clara |
| Aire | Alta contaminación | Mejora medible |
| Uso de la calle | De paso | De estancia |
| Residuos | Distribución funcional | Integración en el entorno urbano |
Lo que dicen los datos
Antes de las supermanzanas, el vehículo privado ocupaba alrededor del 60% del espacio público en zonas de Barcelona como el barrio de Sant Antoni. Tras la creación de la supermanzana, la Agència de Salut Pública de Barcelona registró una reducción del 25% en NO₂ y del 17% en PM10 en el área. Asimismo, los estudios de la misma institución apuntan que, en general, se percibe una ganancia en bienestar, tranquilidad, calidad del sueño, reducción del ruido, reducción de la contaminación y aumento de la interacción social y de la movilidad activa. En cuanto a los beneficios ambientales, se constata una bajada significativa de los niveles de contaminación en las Supermanzanas de Sant Antoni después de su implantación.
Aunque Barcelona ha sido el escaparate de la supermanzana, no es un caso aislado. Vitoria-Gasteiz también lleva años apostando por una movilidad más calmada, y Pontevedra ha reducido el tráfico en el centro hasta hacerlo casi irreconocible respecto a hace dos décadas. Cada ciudad adapta las calles a su manera.
Un detalle que pasa desapercibido: los residuos
Cuando se habla de urbanismo sostenible, casi todo gira en torno a movilidad o zonas verdes. Sin embargo, hay detalles, cómo la gestión de residuos, que pasan desapercibidos. En este aspecto, las supermanzanas introducen un cambio 
Ecovidrio lleva tiempo trabajando en este tipo de adaptaciones. En zonas como el Eixample, el rediseño urbano ha facilitado una ubicación más eficiente de los iglús verdes, más cerca de donde la gente vive y se mueve. Es eficiciencia y es comodidad. Al fin y al cabo, cuando reciclar es más fácil, se recicla más, y este es el gran objetivo de la circularidad en las ciudades.
¿Se puede aplicar en cualquier ciudad?
No siempre. El trazado urbano, la densidad o la presión del tráfico condicionan mucho la construcción de supermanzanas. También influye la aceptación social, ya que cambiar el uso del espacio puede generar resistencia por parte de los vecinos, sobre todo al principio. Lo que sí parece claro es que el modelo actual tiene un recorrido limitado. Las ciudades siguen creciendo y los problemas asociados al tráfico no desaparecen por sí solos. De este modo, las supermanzanas no son la única respuesta, ni pretender serlo, pero sí una de las más concretas que se están poniendo en práctica, junto a otras medidas como proteger la biodiversidad urbana.»
FAQs: preguntas habituales sobre supermanzana
¿Van a desaparecer los coches dentro de una supermanzana?
No desaparecen, pero pierden protagonismo. Solo acceden residentes, servicios o emergencias, y a baja velocidad.
¿Esto mejora la calidad del aire?
Sí. Los datos en Barcelona muestran reducciones de contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO₂) en las zonas intervenidas.
¿Es cómodo vivir en una supermanzana?
Para muchos vecinos, sí. Menos ruido y más espacio marcan la diferencia en el día a día.
¿Qué cambia en el reciclaje?
Se reorganiza. Los contenedores, como los de vidrio, se integran mejor en el espacio y resultan más accesibles.
¿Es un modelo definitivo?
No. Es una línea de trabajo en pleno desarrollo, dentro de un cambio más amplio en el urbanismo.
