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Vacaciones sostenibles en España: Islas Baleares

Con la luz al final del túnel pandémico y la paulatina reapertura, los destinos turísticos se están posicionando para dar respuesta a los visitantes de la era poscoronavirus. Las diferentes estrategias turísticas se centran en cubrir las demandas de un turista que ha cambiado y que busca unas vacaciones sostenibles en España

“Hay un antes y un después de la pandemia, ya que ésta ha generado unos cambios en la estructura económica. También es una oportunidad para acelerar determinados procesos que son muy importantes hacia la mejora del destino”. Así de rotundo se muestra Andreu Serra, conseller de Turismo y Deportes y presidente de la Fundació Mallorca Turisme

Y es que las Islas Baleares sufrieron, durante 2020, un desplome del turismo extranjero del 87,4 %, pasando de los 13,6 millones de turistas en 2019, a los 1,7 millones el año pasado. 

 Un impacto directo sobre la economía de centenares de miles de baleares que, directa o indirectamente, viven del turismo. “Un destino turístico o es sostenible o no será. No hay turista que no quiera una experiencia donde no se cuide el medio ambiente. Y el medio ambiente también es un activo de los destinos”, añade Serra. 

El Impuesto de Turismo Sostenible

Una de las claves para mejorar la sostenibilidad de un destino como Baleares es el impuesto de turismo sostenible o ITS. En vigor desde julio de 2016, se busca recaudarlo entre todos aquellos que visitan Mallorca, Menorca, Ibiza o Formentera. 

El impuesto oscila entre los 0,50 euros y los 2 euros diarios, dependiendo de la categoría del alojamiento, para destinarlo a financiar proyectos, algunos relacionados con el medio ambiente y otros no tanto. 

“Con el ITS se están ejecutando las obras de conducción de agua potable en Mallorca, además de obras de remodelación de la tercera línea de producción de la desalinizadora de Formentera, así como cuatro proyectos en Menorca, todos ellos afines al agua: obras en la desalinizadora, mejoras de la red de saneamiento y la construcción de una nueva depuradora”, explica Miquel Mir, conseller de Medio Ambiente y Territorio del Govern de les Illes Balears

También se está ejecutando una campaña de información y vigilancia en los espacios naturales protegidos. 

El impuesto de turismo sostenible ya está asentado socialmente y aceptado por el turismo visitante, aunque sigue sin contar con el apoyo convencido del sector hotelero y de parte del sector ambiental, que critica que éste no se destine exclusivamente a proyectos verdes y a la preservación del entorno

Sin embargo, la actual situación sanitaria, que ha provocado una caída sin precedentes del turismo, ha impactado directamente sobre los proyectos ya planificados a ejecutar con el ITS. 

Entre ellos se encuentra la ejecución del centro de interpretación del Parque Natural de Es Trenc, “un proyecto de recuperación del hábitat natural de la antigua embotelladora de Binifaldó y la restauración del yacimiento arqueológico de Es Figueral, todos ellos en Mallorca”, apunta Mir. 

Muestra de ello es la lógica reducción de la recaudación del impuesto parejo con el descalabro de visitantes: 122,78 millones de euros en 2018 a una cantidad que no llega ni a una tercera parte.Rincones de Mallorca

Otra manera de conocer Mallorca

Y es que esas consecuencias del parón turístico las conoce bien, y en primera persona, Antoni Llabrés. Antes de ese mes de marzo de 2020 donde todo se paró, Antoni se dedicaba al sector de la hostelería, especialmente a eventos. 

Y con la pandemia se tuvo que reinventar creando el perfil de Instagram Wildmallorca. “El objetivo de Wildmallorca es hacer entender a la gente que Mallorca es realmente única y tratar de que la amen tanto como yo. Es verdad que yo siempre he sido una persona concienciada con el medio ambiente y he tratado de dejarlo todo como me lo he encontrado antes de mi llegada. Pero desde que empecé a entender realmente dónde vivo, más me siento en deuda con esta isla y más necesidad tengo de cuidarla”, explica. 

El contenido del perfil, altamente recomendable para aquellos amantes de descubrir otra Mallorca, nace después de un trabajo de documentación. “Utilizo tres métodos: el primero son las guías de toda la vida y el segundo es Instagram”

“Soy consciente -continúa- de que no soy el que más lugares conoce de la isla, por eso sigo a muchísimos montañeros de la isla y veo lo que hacen casi diariamente. Con una foto de un lugar, donde sea capaz de identificar una cara de una montaña o cualquier cosa que yo conozca de antes, ya me permite saber ubicarlo en el mapa.  Esta habilidad se la debo al tercer método, que es más largo de explicar y, de momento, me lo guardo para mí”, añade. Conocer Mallorca de la mano de Antoni es una forma de turismo más que sostenible, sorprendente.

Otra forma de conocer la Mallorca escondida es de la mano de Iker Larburu (www.ikerlarburu.com), que llegó a Mallorca hace 12 años para trabajar en diseño y maquetación web. 

Ahora se dedica a la fotografía subacuática en localizaciones muy especiales de la isla. “Desde muy pequeño he tenido una relación muy estrecha con el mar, una admiración casi hipnótica. El mar fue mi primer impulso para fotografiar. Después, vino el resto: viajes, vida… y la fotografía social, como profesional. Así que la mezcla entre personas y mar surgió casi sin pensarlo”, apunta Iker. Fotografía subacuática Mallorca

Para Iker esta es una disciplina exigente pero que no para de darle alegrías, explica con la misma pasión desbordante que desprenden sus fotografías. Está especializado en fotografía subacuática, otra forma de hacer turismo, aunando sostenibilidad, mar y el descubrimiento de rincones maravillosos. 

“La costa y el mundo subacuático son escenarios casi mágicos, que me llenan de vida. En 2009, cuando llegué a la isla, lo primero que hice fue una lista de todos los rincones de la costa que quería explorar. En esas sigo”, añade. 

chica embarazada bajo el mar en Islas Baleares

Y es que una de las ventajas de esta actividad sostenible de bajo impacto se basa en aspectos fundamentales como la calidad del agua, fundamental, ya que la visibilidad puede cambiar mucho entre una localización y otra. 

Entre las mejores ubicaciones se encuentran las reservas marinas o zonas vírgenes. A día de hoy, según se desprende del Informe Mar Balear, que aglutina 150 indicadores y está elaborado por 30 entidades, existen 11 reservas marinas en Baleares que suponen un total de 618,29 kilómetros cuadrados. Lugares donde vamos “con muchos de mis clientes, que son parejas de fuera de Mallorca, que planifican una escapada a la isla con la excusa de la sesión de fotos”, apunta.

A pesar de todo lo anterior, el reto de conseguir un turismo más sostenible, sigue siendo una asignatura pendiente. Es una tarea colectiva que requiere la complicidad y compromiso del sector y de las administraciones implicadas

Mientras Mallorca espera saber si será sede del Observatorio Mundial del Turismo Sostenible por parte de la Organización Mundial del Turismo, el turismo aguanta la respiración preguntándose cómo será esta nueva temporada turística. 

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