Miles de virus congelados en la Antártida están volviendo a la vida con el deshielo. ¿Debemos preocuparnos?
En la Antártida y en otras zonas heladas del planeta, los científicos han descubierto que diversos “virus zombis” están “despertando”, virus en el hielo de la Antártida que llevan miles de años congelados. ¿Por qué lo están haciendo? ¿Qué riesgos tienen para la salud humana, animal y los ecosistemas según los expertos? ¿Qué relación tienen estos virus zombis con el cambio climático y el impacto ambiental? Este artículo responde a estas preguntas.
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¿Qué son los virus zombis atrapados en el hielo de la Antártida y por qué están despertando?
Bajo la superficie helada de la Antártida miles de virus, inéditos hasta hace poco, han permanecido atrapados durante milenios en el permafrost, la capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares que actúa como reservorio de carbono y puede contener restos de materia orgánica, incluyendo organismos y objetos de épocas pasadas.
Estos virus atrapados en el hielo de la Antártida se están “despertando” ahora debido al calentamiento global, de ahí que se les conoce como “virus zombis”. En las últimas décadas, las regiones polares se han calentado mucho más rápido que la media planetaria, lo que acelera el retroceso del hielo y libera el agua y tierra que estaba congelada. En la Antártida, la península se ha calentado unos 3 °C en 50 años.
Por ejemplo, en la bahía Chile científicos del Instituto Antártico Chileno (INACH), liderados por la microbióloga Beatriz Díez, identificaron más de 2.400 genomas víricos nuevos –muchos desconocidos para la ciencia– que habitan en aguas gélidas y regulan la base de la cadena alimentaria oceánica.
La Antártida no es la única zona congelada donde están apareciendo virus zombis. Una expedición a un glaciar del Tíbet, liderada por el el paleoclimatólogo y glaciólogo Lonnie Thompson, halló 1.705 especies de virus preservadas durante 41.000 años, demostrando que los casquetes de hielo en general contienen microorganismos ancestrales de gran diversidad.
El Ártico también podría ser otro lugar de surgimiento de virus zombis. Además del calentamiento global, el aumento de la actividad humana (minería, perforaciones, turismo polar) expone capas de suelo antaño intactas.
En definitiva, tres factores críticos están propiciando el despertar de los virus zombis en el hielo de la Antártida: la existencia de virus antiguos desconocidos, las temperaturas crecientes que descongelan cada vez más suelo, y el aumento de la presencia humana en esas regiones, como explica Jean-Michel Claverie, experto en paleovirología del Instituto de Genómica de Aix-Marseille.
¿Son peligrosos los virus en el hielo de la Antártida para los humanos?
Por el momento, el riesgo directo para la salud humana se considera bajo. Beat Frey, microbiólogo del Instituto Federal WSL de Suiza, apunta que el contagio inmediato del ser humano es improbable: estos virus suelen estar adaptados a otros hospedadores (bacterias o animales fríos), y la exposición a la luz solar o al oxígeno tras el deshielo reduce su viabilidad.
Sin embargo, otros expertos alertan que no es imposible que surja un patógeno peligroso. Claverie lo considera una amenaza para la salud pública en potencia. Este experto señala que un virus resucitado podría infectar fauna clave: por ejemplo, un virus arcaico podría entrar en un río y matar salmones, afectar vacas o cultivos esenciales para la humanidad. Marion Koopmans, viróloga del Centro Médico Erasmus de Róterdam, advierte que existe un riesgo real de que un virus antiguo (como una forma ancestral de polio) se reactive y cause brotes desconocidos. Un caso paradigmático de microorganismo potencialmente dañino que despierta tras un letargo en el hielo es la bacteria Bacillus anthracis, causante de la enfermedad del ántrax. En 2016, esporas congeladas que habían sobrevivido más de 75 años en un cadáver de reno reactivaron la enfermedad al derretirse el permafrost.
Si bien las bacterias forman esporas resistentes, los virus también pueden permanecer latentes y reactivarse al encontrar un hospedador adecuado. Aunque no todos los virus en el hielo de la Antártida son patógenos (muchos simplemente infectan bacterias sin dañar al ser humano), no se puede descartar que alguno desconocido tenga potencial epidémico, explican los expertos más preocupados al respecto. Así, el escenario temido –si bien remoto– sería la aparición de una “nueva” enfermedad para la cual no tenemos inmunidad ni tratamientos previos, subrayan.
Los ecosistemas también podrían verse alterados por los virus atrapados en el hielo de la Antártida
El propio agua de deshielo puede inocular virus en comunidades biológicas hasta ahora aisladas. Los científicos del INACH recuerdan que los virus marinos antárticos desempeñan un rol clave al infectar fitoplancton y bacterias, regulando la producción primaria y la cadena trófica oceánica.
En un continente que absorbe gran parte del CO2 global, incluso un pequeño cambio en la red trófica basal puede propagarse hasta el krill, peces, aves y mamíferos marinos (focas, ballenas, etc.). Los investigadores advierten que el calentamiento de la península Antártica ya está modificando las condiciones ambientales. Si el balance vírico-ecosistémico se desequilibra, se pueden esperar efectos desestabilizantes en cascada en todo el ecosistema polar que alterarían cadenas alimentarias enteras.
¿Qué relación tienen los virus zombis con el cambio climático y el impacto ambiental?
Este fenómeno es una cara más de la crisis climática. Las capas heladas antárticas actúan como sumideros de datos genéticos ancestrales, y al derretirse liberan lo que llevan dentro.
Este rápido deshielo antártico no solo expone virus milenarios del hielo, sino que también libera metano y otros gases que refuerzan el calentamiento global en un círculo vicioso. Además, altera la química oceánica y la biodiversidad. Como concluye la investigadora Beatriz Díez, conocer los virus congelados en la Antártida es clave para prever cómo el calentamiento afecta a uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
Por ello, los expertos recomiendan mejorar el monitoreo virológico en áreas polares, fortalecer la atención médica local en las bases científicas (aislando y tratando allí a cualquier caso extraño), y, por supuesto, hacer frente a la crisis climática que está desencadenando todo esto.
¿Conocías los virus zombis de la Antártida y sus efectos? ¿Crees que son una amenaza real? ¡Cuéntanoslo!

