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El posible colapso de las corrientes del Atlántico y el enero más cálido

Ola gigantesca del océano atlántico

 

Estos días han saltado todas las alarmas con la publicación de un estudio científico que alerta del inequívoco debilitamiento de la AMOC (Atlantic Meridional Overturning Circulation por sus siglas en inglés). Esta Circulación de Retorno Meridional del Atlántico estaría en una situación cada vez más delicada pudiendo incluso llegar a un colapso inminente en no muchos años.

El trabajo titulado Physics-based early warning signal shows that AMOC is on tipping course ha saltado a los medios de comunicación rápidamente y no es para menos. Las corrientes oceánicas distribuyen el calor entre distintas zonas del planeta, a modo de grandes cintas transportadoras. Estas corrientes alimentan los ecosistemas llevando nutrientes a uno y otro lado, pero también regulan la salinidad y las temperaturas, lo que tiene una relación directa con los climas que se desarrollan en tierra firme.

Pongamos un ejemplo muy ilustrativo: las costas atlánticas españolas están casi a la misma latitud que Nueva York. Mientras en nuestro país está bañado por aguas “cálidas” de la corriente del Golfo, que justamente recibe su nombre por partir desde el Golfo de México, en Nueva York están bañados por la corriente fría del Labrador que baja desde el Ártico. Esta diferencia de temperatura en las aguas hace que los inviernos gallegos sean mucho más suaves y lluviosos que los de Manhattan, donde las nevadas y las heladas severas son mucho más frecuentes y normales. Heladas que serían impensables en Vigo o A Coruña.

En este estudio se alerta del colapso de la AMOC, lo que podría alterar severamente los ecosistemas del Atlántico, pero también el clima que tenemos en Europa. Los inviernos del viejo continente podrían pasar a ser más fríos a medida que la corriente cae. Lo más llamativo es la advertencia del autor principal del informe Rene van Westen que afirma que “nos dirigimos hacia un punto de inflexión».

La rápida fusión del hielo de Groenlandia está introduciendo agua dulce y muy fría en enormes cantidades, que están alterando estas corrientes oceánicas, y de seguir así, acabarán transformándose por completo. Por desgracia, esta fusión avanza más rápido que nunca.

 

Gráficas de aumento temperaturas oceánicas y AMOC (Circulación de Retorno Meridional del Atlántico )

 

El enero más cálido jamás registrado

Aunque estamos metidos de lleno en el invierno en el hemisferio norte, en muchas zonas del planeta parece que el invierno ha sido una auténtica primavera. El servicio de cambio climático del observatorio europeo Copernicus así lo ha confirmado. La temperatura ha estado 0,7ºC por encima del promedio 1991-2020 y ha sobrepasado el grado y medio con respecto a la época preindustrial.

Este mes de enero ya ha sido el octavo mes por encima de la media y que ha batido récord de calor de forma consecutiva. Esta realidad está haciendo que el hielo se funda más rápidamente pero además es un fenómeno que se retroalimenta, ya que al no existir efecto espejo a la radiación, lo que se conoce como albedo, la superficie se calienta más.

El rápido aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, hace que el calentamiento global cada vez vaya a más. Es importante reducir cuanto antes estas emisiones para evitar que el cambio climático vaya a los peores escenarios posibles.

Aún podemos estar a tiempo de evitar los peores fenómenos e incluso de revertir algunos que están comenzando a ocurrir y que podrían tener efectos catastróficos sobre los ecosistemas y también sobre nuestra sociedad y la economía. Este estudio es uno más de los muchos que estamos teniendo, pero también tenemos datos de forma continuada que no hacen más que mostrarnos que el planeta tiene fiebre y tenemos que curarlo cuanto antes.

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