Estás en: ›› ›› El fenómeno el Niño, la AMOC y su impacto en España y Europa

El fenómeno el Niño, la AMOC y su impacto en España y Europa

Los grandes cambios atmosféricos y oceánicos pueden dejar sus efectos en muchas zonas del planeta.

satelites-espacio

Seguro que son muchas las ocasiones en las que hemos oído hablar de los fenómenos “El Niño” y “La Niña” también conocidos como ENSO, así como de la AMOC (Atlantic Meridional Overturning Circulation), o Corriente de Vuelco Meridional del Atlántico, pero sabemos ¿qué significan realmente y qué impacto pueden tener en nuestro país?

¿Qué es el fenómeno ENSO?

El fenómeno ENSO es un fenómeno climático natural y a gran escala que conlleva fluctuaciones en la temperatura del Océano Pacífico ecuatorial y cambios en la atmósfera, afectando patrones climáticos globales. Se manifiesta en dos fases opuestas: El Niño (calentamiento anómalo en las costas de Sudamérica) y La Niña (enfriamiento anómalo del agua del océano por ascenso de las aguas profundas), alternando cada pocos años.

Si tomamos como ejemplo Perú o Chile, durante episodios de El Niño, el agua más cálida en sus costas emana más vapor y esto produce mayores precipitaciones que se pueden traducir en inundaciones, mientras que La Niña, con aguas más fría produce sequías. Este evento ocurre en ambas orillas del Pacífico, y la gran superficie afectada hace que se produzcan teleconexiones, es decir, impactos relacionados, en otras muchas zonas del planeta.

En este contexto, conviene recordar que el fenómeno el Niño y sus variaciones no solo se observan en el Pacífico, sino que también pueden modular la circulación atmosférica a escala planetaria mediante esas teleconexiones.

Uno de los fenómenos El Niño más intenso que se recuerdan ocurrió en los años 1997/1998. Las altas temperaturas del agua causaron la muerte de aproximadamente el 16% de los sistemas de arrecifes del mundo y calentó temporalmente la temperatura del aire en 1,5°C. En nuestro país, esos años se produjeron precipitaciones anormalmente altas que se tradujeron en inundaciones que también se dieron en otros países como Polonia, Portugal o Italia.

 

La AMOC, las corrientes marinas que marcan nuestro clima

AMOC (Atlantic Meridional Overturning Circulation) es un sistema vital de corrientes oceánicas en el Atlántico que transporta calor, sal y nutrientes, regulando el clima global, especialmente en Europa, al llevar aguas cálidas del ecuador hacia el norte y aguas frías profundas hacia el sur. Estas corrientes son las responsables, por ejemplo, de que en Galicia el invierno sea suave en lo que a temperaturas se refiere, mientras que, a la misma latitud, en Nueva York los inviernos pueden ser extremadamente duros.

La fusión del hielo ártico y la gran cantidad de agua muy fría y dulce que está entrando al sistema, están provocando desde hace años un debilitamiento de la AMOC, y eso podría tener severos inconvenientes. Además, cuando coinciden el fenómeno el Niño con un Atlántico especialmente cálido o con determinadas fases de la NAO, las respuestas regionales en Europa pueden volverse más difíciles de anticipar.

Islandia alertó hace un mes que el posible colapso de esta corriente atlántica tendría afección en la seguridad nacional y podría conllevar una amenaza a sus vecinos. Ya en abril, en la conferencia del Consejo de Seguridad Nacional, este Ministerio alertaba de la posibilidad de una mayor desaceleración de la AMOC si el calentamiento global del planeta superaba un cierto umbral. El cambio en las condiciones oceánicas tendría su impacto directo en la atmósfera de los países bañados por el Atlántico, así como sobre las especies que en el habitan.

campo con cielo de tormenta

Una situación actual preocupante

La situación climática a finales de 2025 está marcada por una Niña débil activa en el Pacífico y por un Atlántico Norte extraordinariamente cálido, mientras el debate científico sobre la posible desaceleración/tipping de la AMOC (Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico) se intensifica. Para España y Europa, esto significa alta probabilidad de anomalías térmicas positivas en el corto plazo, con precipitaciones más irregulares y episodios extremos más frecuentes, mientras los patrones invernales dependerán de la NAO y de cómo interactúen las teleconexiones ENSO–Atlántico, incluidas las asociadas al fenómeno el Niño.

Estudios recientes muestran señales de debilitamiento de la AMOC y proponen indicadores físicos de alerta temprana que sugieren que el sistema podría estar en curso hacia un punto crítico si el aporte de agua dulce en el Atlántico Norte continúa.

Para Europa occidental, una AMOC más lenta se asocia con veranos más secos e inviernos más extremos en el noroeste, además de cambios en los cinturones de precipitación tropical.

AEMET y medios confirman un año 2025 “extremadamente cálido”, cuarto seguido en esa categoría, con dos olas de calor destacadas, junio récord (+3,6°C sobre la media) y invierno sin olas de frío; la media anual rondará ~+1°C.

 

¿Qué nos puede esperar el año que viene?

Durante el primer trimestre de 2026 se espera una transición a neutral ENSO con posibilidad creciente de El Niño en el 2º semestre, en la que aparecerían aguas más cálidas en las costas pacíficas de Sudamérica. Ello reconfiguraría teleconexiones hacia el invierno 2026/27, con probables cambios en el Atlántico norte y en los patrones europeos.

Estos cambios pueden ser normales y naturales, pero el ritmo al que calentamos nuestra atmósfera con gases de efecto invernadero, tiene un reflejo claro en las zonas heladas, que a su vez afectan a los océanos. Ni la atmósfera ni los océanos conocen de fronteras y cualquier acción en un punto del planeta, tendrá una repercusión en el otro.

 

Mostrar comentarios (0)