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¿Guardan relación las lluvias de marzo con el cambio climático?

Este mes de marzo ha sido a nivel nacional el tercero más lluvioso desde que hay registros.

paraguas durante lluvias intensas

Que el cambio climático nos va a traer modificaciones en nuestro clima, es algo que todos de una forma u otra ya tenemos claro, pero en ocasiones nos puede parecer “chocante” la forma en la que se manifiestan los efectos y los impactos que genera.

Por regla general, todos estamos acostumbrados a asociar mentalmente las palabras cambio climático con más calor y más sequías, y es que, a lo largo de los últimos años, las imágenes de tierras secas y olas de calor han sido las que más han ayudado a advertir de los impactos que nos traería el futuro, y no es mentira, pero tampoco es el único. En los últimos años, fenómenos como las lluvias asociadas al cambio climático también están cobrando protagonismo.

Un clima de contrastes, de la sequía a las lluvias intensas

En las latitudes medias del planeta, donde se ubica la península Ibérica, también se están observando cambios de una mayor torrencialidad, es decir, de precipitaciones abundantes y muy intensas en un corto periodo de tiempo, lo que suele provocar severas y catastróficas inundaciones y en ocasiones también pérdida de vidas humanas. Por sorprendente que parezca, algunos estudios apuntan a que la precipitación total anual que cae en un determinado lugar de España no ha aumentado, ni disminuido, sino que se ha mantenido estable, pero lo que ocurre, según algunos estudios, es que cae en un menor número de días, o lo que es lo mismo, de forma mucho más concentrada. Este comportamiento es uno de los más característicos cuando se habla de lluvias vinculadas al cambio climático.

Un estudio liderado por el CSIC, y publicado en la revista Nature, indica que las precipitaciones en el Mediterráneo se han mantenido estables en los últimos 150 años, pero si advierten Los investigadores de este trabajo sí que advierten de que, “a pesar de que las lluvias no han disminuido, la región mediterránea está experimentando un proceso de creciente aridez climática, una tendencia que se debe principalmente al aumento observado en las temperaturas, que conllevan una mayor evapotranspiración y esto amplifica el estrés al que se ven sometidas las áreas de vegetación natural y los cultivos”.

Otros muchos investigadores y organismos llegan a conclusiones similares, donde apuntan a que han aumentado los episodios de rachas secas y los episodios de rachas húmedas, esto es periodos de sequía más largos y duraderos, que se alternan con episodios de precipitaciones más intensos. Este patrón de lluvias extremas por el cambio climático podría ser, precisamente, lo que ha sucedido este mes de marzo.

Según los datos de AEMET, con una precipitación acumulada de 149 mm, tan solo fueron más lluviosos en el conjunto de España los meses de marzo de 2018 y 2013, en una serie que comenzó en 1961, pero es que además uno de cada cuatro observatorios de la red principal de AEMET registró el marzo más lluvioso desde que existen registros.

Marzo de 2025 fue excepcional en cuanto a récords mensuales de precipitaciones, y es que el paraguas, de una forma u otra, era nuestro compañero inseparable. Como datos significativos a los que apunta la Agencia destaca la precipitación mensual de Puerto de Navacerrada, con 588,2 mm, que supera por 208,2 mm la anterior efeméride registrada en 1952. En el aeropuerto de Jerez de la Frontera se alcanzaron 384,9 mm, que supera en 127,3 mm el anterior récord de 2018. Madrid también registró valores destacables, especialmente en Colmenar Viejo con 254,2 mm, Retiro con 235,4 mm y Barajas con 182,6 mm. Y todo esto sin olvidar que la temperatura estuvo 0,9ºC por debajo de la media de un mes de marzo.

Este tipo de lluvias extremas, cada vez más frecuentes por el cambio climático, están generando nuevos retos para la planificación hídrica, ya que el clima tiende a comportarse de forma más irregular e intensa. Sin embargo, veníamos de un invierno seco y cálido en muchas zonas del país que ya hacía sonar las alarmas en muchas zonas de España por la falta de agua y la falta de nieve en las montañas, pero en apenas 3 semanas las abundantes precipitaciones acabaron con la sequía y llenaron los embalses a máximos históricos, algo que también ha sido bastante significativo en Cataluña donde la emergencia por sequía arrastrada desde hace años quedó en apenas unas semanas levantada.

calle inundada lluvias intensas 

Un mes de marzo cálido a nivel mundial y europeo

Pese a que en nuestro país el mes de marzo ha sido así, esto no rompe ninguna teoría del cambio climático, y es que según el Servicio Copernicus, el mes de marzo a nivel mundial ha sido 0,65ºC más cálido de lo normal, convirtiéndose en el segundo mes de marzo más cálido a nivel mundial. A nivel europeo, la temperatura media de marzo fue de 6,03ºC, es decir, más de 2ºC por encima de la media, lo que le convierte en el mes de marzo más cálido desde que hay registros. Apunta este trabajo que “las temperaturas fueron predominantemente superiores a la media en toda Europa, y las mayores anomalías cálidas se registraron en Europa del este y el sudoeste de Rusia, aunque en toda la península Ibérica se registraron temperaturas más frías que la media”.

Este contraste no hace sino confirmar cómo las lluvias de marzo pueden ser una manifestación más del cambio climático en ciertas regiones.

 

Prepararse para los contrastes

Esta variabilidad climática, según algunos investigadores, podría arrastrar a nuestro clima a un tipo de clima de subtropical algo parecido a tener una estación húmeda, alterna con una estación cálida y seca, y es algo que en cierto modo ya está ocurriendo en algunas zonas. Esto nos tiene que llevar sin lugar a dudas a hacer una correcta planificación del uso del agua y también de la gestión de sequías con planes de emergencia. Además, de una correcta planificación hídrica y territorial capaz de asimilar los episodios de precipitación que puedan ocurrir en el futuro.

Por ejemplo, a lo largo de este mes de marzo, los embalses han jugado un papel esencial para laminar las avenidas, especialmente en la cuenca del río Tajo, donde desde la vertiente madrileña del Sistema Central, ríos como el Guadarrama, el Jarama y tantos otros se han ido desbordando, y se han ido gestionando por parte del Canal de Isabel II, hasta llegar a Toledo donde el río principal, el Tajo, también se desbordó dejando imágenes históricas, y llegando hasta Cáceres con caudales punta históricos donde el gran embalse de Alcántara, el segundo más grande de España, también gestionó esta inundación. Algo que la Agencia Portuguesa agradeció a España ya que de otro modo los daños hubieran sido mucho mayores.

El reto que tenemos por delante es frenar el cambio climático todo lo posible, disminuyendo nuestras emisiones para que no vaya a más. Pero también, sin lugar a dudas, tenemos que empezar a hacer políticas de adaptación y mitigación que nos ayuden a afrontar el gran desafío que tenemos por delante los próximos años, donde fenómenos como las lluvias asociadas al cambio climático serán cada vez más comunes y complejas de gestionar.

 

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