Estás en: ›› ›› ¿Quiere el planeta que teletrabajes?
Carlos del Corte

Carlos del Corte

Ecovidrio

Graduado en Ciencias Ambientales y, Máster en Medio ambiente y Tecnologías limpias. Formó parte del equipo investigador del Laboratorio de Ideas del Basque Ecodesign Center; perteneciente a la Sociedad Pública de Gestión Ambiental, Ihobe. Tras su paso por el mundo de la consultoría ambiental, donde desarrolló diferentes proyectos bajo la perspectiva del Análisis de Ciclo de Vida (ACV), en 2016 se incorporó como técnico en Ecovidrio. Desempeña su labor con el objetivo de alcanza un desarrollo sostenible basado en los principios de la economía circular, tratando de mejorar la gestión y reciclaje de vidrio en Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja y Aragón.

¿Quiere el planeta que teletrabajes?

Ya han pasado casi tres meses desde que salimos del confinamiento y entramos en lo que llamaron “la nueva normalidad”. No sé si podemos considerar “normal” muchas de las situaciones que se están viviendo, pero sí que podemos afirmar que es una situación nueva. En este periodo de tiempo hemos experimentado numerosos cambios en nuestra manera de relacionarnos tanto en nuestra vida profesional como privada, y parece que muchos de ellos han venido para quedarse.

En este ámbito, parece que las distintas opciones de teletrabajo han cogido peso como alternativa al modelo tradicional predominante en nuestro país, basado en la presencialidad del trabajador. Prueba de ello son los resultados de la última Encuesta de Población Activa que muestran cómo hemos pasado de un testimonial 4,8% de asalariados que trabajaron de forma remota en 2019, a los 16,2% registrados tras el segundo trimestre de 2020. Estas cifras, forzadas por la crisis sanitaria, se traducen en más de tres millones de personas trabajando desde sus domicilios.

El impulso del teletrabajo ha provocado numerosos debates sobre las ventajas y desventajas del teletrabajo y de lo que que supone para las empresas y los trabajadores, pero ¿qué beneficios aporta al medio ambiente?

Mejora de la calidad del aire

Todos los días nuestras carreteras se llenan de vehículos con la misión de desplazar a miles de personas desde su residencia al lugar de trabajo. Prueba de ello, son los largos atascos que se forman cada mañana y al final de la tarde en las entradas y salidas de las ciudades.

No es de extrañar que el sector transporte represente más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España, siendo una de las principales fuentes de contaminación del aire en las ciudades.

La opción de poder trabajar desde casa evita un gran número de desplazamientos, descongestionando el tráfico y reduciendo drásticamente las emisiones a la atmósfera. A estos beneficios habría que añadir el descenso del consumo de materias primas, así como la disminución de ruido de las ciudades y la contaminación lumínica.

Según un estudio de la plataforma Más Familia, el teletrabajo podría contribuir a bajar los niveles de carbono anuales en tres millones de toneladas.

Sin lugar a duda, alcanzar los objetivos de cambio climático y mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades pasa por rediseñar la movilidad. En mi opinión es fundamental integrar las distintas opciones de teletrabajo en el desarrollo de políticas de desarrollo sostenible.

teletrabajo y huella de carbono

Panel informativo de control de velocidad en la M-30. Fuente: ATLAS/ALVARO GARCÍA (ElPaís)

Optimización de recursos

El proceso de la transformación digital de las empresas, acentuado por las necesidades surgidas con la implantación del teletrabajo, es algo imparable.

Los trabajadores que realizan sus funciones de forma telemática utilizan menos recursos físicos para desempeñar su labor que aquellos que lo realizan en la oficina. El uso del correo electrónico, softwares y aplicaciones basadas en la nube, reduce en gran medida la generación de residuos asociados al consumo de papel o la necesidad de espacios de almacenamiento.

Por otro lado, las comodidades que tenemos en nuestra casa, así como la accesibilidad a la cocina, evitan el empleo de productos de un solo uso como los vasos desechables que usamos en la máquina de café.

Habrá que valorar el impacto sobre el medio ambiente de la compra extra de equipos informáticos y la gestión de RAEE, pero para eso hay que analizar otros muchos factores como la modalidad de la adquisición del producto (compra, alquiler, renting) o los años de vida útil. Lo dejaremos para otra ocasión.

Consumo energético

El aspecto del consumo energético, a mi juicio, es el más controvertido.

Es evidente que moderar la presencia de trabajadores en oficinas puede contribuir a reducir el coste asociado al consumo energético de los espacios de trabajo, ahorrando en aspectos como iluminación, calefacción, ascensores, equipos informáticos o aire acondicionado, pero ¿cómo va a afectar el consumo en nuestros hogares?

El estudio “Office vs home working: how we can save our carbon footprint“ publicado por WSP, afirma que el impacto ambiental del teletrabajo varía en función de la época del año. Los edificios de oficina suelen estar mejor preparados y cuentan con mayor eficiencia energética que la de nuestros hogares, por lo que en invierno se empleará una gran cantidad de energía extra para calentar el hogar de los teletrabajadores.

Si cada trabajador, en lugar de acudir a un solo edificio de oficinas, mantiene la calefacción encendida de su casa, aumentará considerablemente su huella de carbono frente a una modalidad de trabajo presencial.

Hay que tener en cuenta que el 58% de los edificios españoles se construyeron con anterioridad a la primera normativa que introdujo unos criterios mínimos de eficiencia energética (la norma básica de edificación NBE-CT-79 sobre condiciones térmicas de los edificios) por lo que no tuvieron restricciones que limitaran su demanda o consumo de energía.

desventajas del teletrabajo - consumo energetico

Regulación de la calefacción. Fuente: GPEC

El último informe publicado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía muestra que el gasto en calefacción del parque residencial en 2018 ascendió a más de 6.250 Kilotep (El tep es una unidad de medida equivalente a la energía que rinde una tonelada de petróleo). De toda esta energía, cerca del 40% se generó mediante fuentes renovables por lo que todavía estamos lejos de calentar el 100% de nuestros hogares sin comprometer la huella de carbono.

Por este motivo, con la llegada del frio, este año es más importante que nunca que seamos eficientes energéticamente y adaptemos nuestros radiadores en función de nuestro nuevo espacio de trabajo.

Oportunidad

La implantación del teletrabajo en las empresas no ha sido una solución temporal para resolver las consecuencias que ha traído la pandemia a nuestro modo de relacionarnos, sino que es una realidad que ha venido para quedarse.

Esta modalidad de trabajo no solo va a modificar el mundo laboral, sino que va a afectar a nuestra vida cotidiana, modificando nuestra movilidad y patrones de consumo. Trabajar desde nuestros domicilios nos va a permitir estar más conectados con nuestro barrio, favoreciendo los comercios y productos de cercanía.

Por otro lado, el teletrabajo puede ser la mejor arma para frenar el despoblamiento rural y aliviar la presión ambiental a la que se ven sometidas las grandes ciudades. Desde principios de la revolución industrial y especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, la población rural se ha desplazado a las ciudades en búsqueda de trabajo y oportunidades. Fruto de esta tendencia migratoria, muchos de los pueblos de nuestro país se han visto relegados al periodo vacacional, dando lugar a lo que llamamos “la España vaciada”.

Pero ¿y si ya no hiciese falta desplazarse al lugar de trabajo todos los días? Y solo se necesitase un ordenador y una buena conexión a internet.

ventajas del teletrabajo

Hombre teletrabajando en un entorno rural. Fuente: Eleconomista.es

Los beneficios directos e indirectos este cambio de tendencia son una oportunidad inmejorable para salvar el mundo rural, cuidar el campo y volver a conectar la naturaleza.

Cada vez son más las iniciativas como Rooral que ofrecen una experiencia de teletrabajo en el medio rural para luchar contra la despoblación.

Y tú ¿trabajarías en tu pueblo?

Mostrar comentarios (0)