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Tu casa sin tóxicos: alternativas ecológicas para el hogar

¿Cuánto tiempo pasas en tu casa o en la oficina? Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80% de nuestra vida diaria transcurre en el interior de un edificio, mayoritariamente en el trabajo o en el hogar. Estos espacios cerrados pueden estar contaminados por distintas sustancias tóxicas, muchas veces imperceptibles pero que están presentes en elementos de uso diario: desde detergentes o ambientadores a fibras que forman parte de nuestros colchones o alfombras. En este post te contamos cuáles son las sustancias químicas presentes en nuestro día a día, así como las alternativas ecológicas que puedes emplear para sustituir a los tóxicos del hogar.

Las personas más vulnerables a estos tóxicos presentes en el hogar son las mujeres embarazadas y los niños, aunque todos podemos sufrir sus efectos. Una escasa ventilación que dificulte renovar el aire de las habitaciones o unas condiciones de humedad y temperatura poco adecuadas pueden convertir nuestra vivienda en un lugar no tan saludable como creíamos. 

Teniendo en cuenta que vivimos la mayor parte de nuestro tiempo en espacios cerrados, es importante ser conscientes de los productos que compramos. Simplemente tenemos que empezar a mirar con conciencia y buscar siempre las alternativas más saludables. 

¿Cuales son los productos tóxicos del hogar más comunes?

 

Muchos productos de limpieza que pueden ser tóxicos se encuentran en la cocina. Imagen de Ellen Auer vía Unsplash 

Materiales de construcción, pinturas y muebles

En los aislantes de las paredes, protectores de las maderas o en sistemas de aire acondicionado o ventilación puede haber sustancias que se degradan con el paso del tiempo,  desprendiendo partículas que respiramos. Algunas pinturas de pared pueden contener metales pesados que afecten al medioambiente y a la salud.  

El aumento de los controles de calidad, los nuevos códigos de edificación o el auge de la construcción sostenible y bioclimática han provocado la reducción paulatina de los tóxicos. En el caso de las pinturas, por ejemplo, cada vez se trabaja más con componentes naturales. En general, cuanto más nueva es la construcción, menos sustancias peligrosas contiene. 

Calefactores, chimeneas y estufas

En España podemos encontrar estufas que queman parafina o gas butano (las clásicas “catalíticas”) para producir calor. En casas de campo es bastante común encontrar chimeneas de leña.

La combustión de madera, carbón, aceite o gas desprende monóxido de carbono, un gas imperceptible que, en dosis altas, puede resultar peligroso. Para evitar esto es necesario revisar las estufas cada cierto tiempo y no utilizarlas en habitaciones pequeñas o en zonas mal ventiladas.

Alfombras

Algunas alfombras sintéticas pueden causar irritación en los ojos, sobre todo si han recibido algún tipo de tratamiento antimanchas. Además, son el hábitat preferido de los ácaros del polvo, unos compañeros de piso diminutos que pueden ser causantes de alergias. 

Es posible sustituir las alfombras fabricadas con materiales sintéticos por otras de fibras naturales como la lana, el algodón o el yute, material que se emplea para fabricar sacos y telas de arpillera. Para mantener a raya a los molestos ácaros, lo mejor es ventilar bien la casa, extremar la limpieza sobre todo en zonas donde se acumula polvo y evitar la concentración de humedad. Sin olvidarnos de sacudir las alfombras y limpiar el filtro de las aspiradoras.

Luces y bombillas

Las bombillas halógenas, de LED o las fluorescentes pueden contener mercurio, un elemento químico de alta toxicidad. Por eso hay que tener cuidado cuando se rompen o cuando se cambian, en cuyo caso debemos separarlas del resto de los residuos y depositarlas en un lugar adecuado para su correcto tratamiento.  

Productos de limpieza y aseo, cosméticos y ambientadores

Los productos de aseo, como los champús o los geles, y los cosméticos como las cremas o el maquillaje pueden contener sustancias químicas tóxicas que causan reacción al contacto directo con la piel o con las mucosas. En el caso de los productos de limpieza, como los detergentes, limpiadores o ambientadores, la problemática puede venir si respiramos algunas sustancias de las que están compuestos, como amoniaco o cloro.

¿Cómo podemos identificar los productos que contienen sustancias tóxicas?

Lo ideal es reducir en la medida de lo posible la presencia de tóxicos en el hogar, aunque no siempre es posible. En todo caso, es necesario tenerlos identificados y usarlos correctamente. Es muy recomendable leer la etiqueta de los productos para saber de qué están compuestos y qué posibles riesgos atañen

Los productos que puedan ser peligrosos para el medioambiente o para la salud de las personas deben tener una etiqueta con uno o varios rombos rojos con un dibujo dentro, son los llamados pictogramas de seguridad, que alertan del riesgo que puede implicar su uso incorrecto. En la etiqueta debe figurar el modo de empleo, las instrucciones en caso de que se presente una situación de riesgo, como puede ser al contacto con la piel o por inhalación, y cómo y dónde depositarlo para su reciclado.


alternativas ecologicas para el hogar

Ejemplo de etiqueta con un producto típico de la limpieza del hogar, como es la lejía. Los pictogramas de seguridad indican que el producto es nocivo para el medio ambiente, por lo que hay que depositarlo en el lugar adecuado, y corrosivo, por lo que deberíamos evitar el contacto con la piel. 

¿Qué alternativas ecológicas tenemos?

En el campo de los productos de limpieza, existen soluciones naturales inofensivas para nuestra salud y para el medio ambiente como pueden ser el vinagre, el bicarbonato o el limón. También se está popularizando la fabricación casera de productos de limpieza, como el jabón casero, para el que puede utilizarse aceite de cocina usado como materia prima principal. Doble éxito: reciclamos un residuo altamente contaminante y disfrutamos de una alternativa de higiene personal respetuosa con el medio y con nuestra salud. 

Cada vez es más común encontrarnos versiones ecológicas de productos de limpieza, muchos de ellos marcados con la Ecolabel, etiqueta ecológica europea para bienes de consumo sostenibles. Esta etiqueta será una garantía de que el producto tiene un impacto ambiental bajo con respecto a otros similares, además de ser inofensivo para la salud humana. 

 

ecoetiqueta

 

Si quieres saber más sobre alternativas de consumo sin tóxicos, puedes consultar las guías de Greenpeace y Hogar sin tóxicos, entre otras. 

¿Qué podemos hacer para mantener nuestra casa libre de tóxicos?

A continuación te damos algunos consejos sencillos para evitar los problemas que puedan ocasionar los tóxicos en el hogar: 

  1. Lee la etiqueta del producto, úsalo siguiendo las instrucciones y evita mezclarlo con otros productos distintos. 
  2. Mantén tu casa libre de polvo, aspirándola de forma frecuente y manteniéndola limpia, aireada y cuidada.
  3. Pásate a los productos ecológicos, limpiadores que no contengan demasiados agentes tóxicos.
  4. Si tienes que hacer obras o pintar tu casa, aísla la zona para evitar aspirar pinturas, barnices y disolventes.
  5. Mantén los productos químicos lejos del alcance de los niños, en armarios cerrados con llave o en sitios donde no puedan llegar.  

 

No es cuestión de obsesionarse ni alarmarse: convivimos y conviviremos con sustancias tóxicas que son necesarias en nuestro día a día. Bienvenidas son las alternativas ecológicas, sostenibles, naturales o, por lo menos, inocuas. Mientras tanto, es importante estar informado y emplear correctamente todos aquellos productos tóxicos que no podamos sustituir.

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