¿Qué están haciendo agricultores y científicos para garantizar la seguridad alimentaria mundial? Así transforma el cambio climático la agricultura.
Bajas a tu supermercado de confianza, te diriges al pasillo del aceite y contemplas con asombro cómo el aceite de oliva ha triplicado su precio en el último año. Este es uno de los ejemplos más evidentes en España de cómo el cambio climático afecta a la agricultura… y a tu bolsillo.
Las alteraciones en los patrones climáticos, la variabilidad en las temperaturas y las precipitaciones, junto con la mayor frecuencia de eventos extremos como sequías e inundaciones, están poniendo en serio peligro la seguridad alimentaria mundial.
Alimentos en peligro: el impacto del cambio climático en la agricultura
El calentamiento global está afectando significativamente la producción agrícola a nivel mundial. Las variaciones en las temperaturas y los patrones de lluvia, junto con el aumento de plagas y enfermedades, están disminuyendo los rendimientos de los cultivos.
Titulares como “El cambio climático amenaza a la bebida favorita global” o “El vino español amenaza con ‘mudarse’ al sur de Inglaterra por el cambio climático” no se quedan en el clickbait sino que muestran una realidad cada vez más tangible.
Acción contra el Hambre ha detectado ocho cultivos especialmente amenazados por el cambio climático a nivel global: maíz, trigo, arroz, soja, cacao, café, patatas y plátanos. El informe estima que la producción de maíz en EEUU y Brasil sufrirá debido a la irregularidad de las lluvias, mientras que el trigo podría disminuir en regiones como India, América Central y África.
El arroz, esencial para millones de personas, podría ver una caída del 11% en sus rendimientos para 2050 y verse amenazado por el aumento del nivel del mar en algunas zonas. La soja enfrentará problemas a largo plazo, así como las patatas, que necesitan un suministro constante de agua y podrían ver una reducción del 9% en su producción global para 2050.
Los plátanos, esenciales en los trópicos, están en riesgo debido a las enfermedades y a los cambios en las temperaturas.
Por último, el cacao y el café, cruciales para países como Costa de Marfil, Ghana y Etiopía, están en riesgo debido a condiciones climáticas erráticas, afectando la seguridad alimentaria y los medios de vida de pequeños agricultores.

Las aceitunas no cuajan adecuadamente debido al calor extremo. Además, la producción de aceite de oliva en España se redujo de casi 1.5 millones de toneladas en 2021-2022 a 665.000 toneladas la temporada pasada, una bajada superior al 50%. Los agricultores notan estos cambios en la climatología, como la falta de escarcha y temperaturas inusualmente altas en otoño, lo que también ha ayudado a incrementar los precios del aceite de oliva a niveles nunca vistos.
Estrategias de adaptación y mitigación de la agricultura ante el cambio climático
El cambio climático ya no es una amenaza lejana y teórica, es la realidad diaria para los agricultores y agricultoras de todo el mundo. Sin embargo, están demostrando una notable capacidad de adaptación y resiliencia ante la incertidumbre.
Una de las estrategias más efectivas ante los efectos del cambio climático en la agricultura es la diversificación de cultivos, que les permite mitigar riesgos asociados con las condiciones climáticas cambiantes. Al plantar diversas variedades y criar diferentes tipos de ganado, se mantiene la salud del suelo y previene la propagación de enfermedades y plagas.
Las tecnologías avanzadas de la agricultura de precisión, como tractores guiados por GPS y drones, optimizan el uso de recursos como el agua y los fertilizantes, permitiendo a los agricultores tomar decisiones informadas basadas en datos sobre cuándo plantar, regar y cosechar.
Las prácticas agrícolas sostenibles, como la labranza de conservación, la rotación de cultivos y el uso de cultivos de cobertura, también juegan un papel crucial. Estas técnicas ayudan a secuestrar carbono, mejorar la salud del suelo y reducir el uso de agua, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad y a la resiliencia del ecosistema.
También en la gestión del agua se están adoptando técnicas innovadoras como la irrigación por goteo, la recolección de agua de lluvia y los sensores de humedad del suelo para utilizar los recursos hídricos de manera más eficiente. Los investigadores están desarrollando programas de mejora genética para obtener cultivos resistentes al clima mediante, que pueden soportar temperaturas extremas y sequías, asegurando mejores rendimientos y reduciendo la necesidad de pesticidas y fertilizantes sintéticos.

Pero en este contexto, las políticas gubernamentales y el apoyo institucional son cruciales. Muchos países implementan políticas e incentivos para fomentar prácticas agrícolas sostenibles y proporcionar apoyo financiero durante eventos climáticos extremos. Estas estrategias no solo son vitales para la subsistencia de los agricultores, sino también para asegurar la seguridad alimentaria global en un futuro cada vez más incierto debido al cambio climático.


