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Deforestación, calentamiento global y la gran muralla verde africana

Seguro que más de una vez has escuchado eso de que los bosques son el pulmón de la Tierra. Esto es así gracias a la fotosíntesis, un proceso físico-químico que realizan algas, microorganismos y plantas por el que se obtiene materia orgánica y oxígeno a partir del dióxido de carbono (CO2). Además de su función “respiratoria” planetaria, los bosques constituyen el hábitat de numerosas especies y nos proporcionan materias primas y alimento.

A pesar de ello, la deforestación, la pérdida de superficie de los bosques, por causas naturales o provocadas directa o indirectamente por la acción del ser humano, avanza de forma alarmante y sitúa este problema en el centro de los debates ambientales a nivel internacional

Dada la importancia de los bosques para nuestra supervivencia, en anteriores artículos de Hablando en Vidrio hablamos del origen, causas y consecuencias de la deforestación. Retomamos este tema para ver qué avances se están dando a nivel mundial para aumentar la superficie de bosque y entender cuál es su papel en la lucha contra la crisis climática.

Deforestación, desertificación y calentamiento global

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Deforestación. Foto de Karsten Winegeart en Unsplash.

La fotosíntesis hace que los bosques sean nuestros mejores aliados ante la amenaza climática: obtienen dióxido de carbono de la atmósfera y lo fijan en la biomasa forestal durante miles de años. Por ello se conocen como sumideros de carbono. Aparte de esta misión directa, los bosques realizan otras funciones que pueden parecer poco evidentes pero que son fundamentales para nuestra supervivencia, como la actividad de enriquecer los suelos

En este sentido, la deforestación está directamente relacionada con la desertificación, es decir, el proceso de degradación y pérdida de suelo fértil: en ausencia de vegetación, la lluvia y el viento erosionan de forma lenta pero constante los suelos, arrastrando todos sus nutrientes y evitando que crezcan especies vegetales. Así, poco a poco, el suelo de bosque, lleno de materia orgánica y sustrato de vida, se convierte en un suelo yermo e inhóspito. Evitar la deforestación significa también proteger los suelos, hábitat de muchas especies y nuestra fuente de alimentación principal. 

Compromisos para reducir la deforestación

deforestación y calentamiento global

Foto de Glen Carrie en Unsplash

En el estudio “Evaluación de los recursos forestales mundiales” la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que en las últimas tres décadas se han perdido 178 millones de hectáreas de bosque en todo el mundo, 3 veces y media la superficie de España

Por otra parte, la FAO indica que la desertificación y degradación de los suelos afecta a casi dos mil millones de hectáreas a nivel mundial y, en consecuencia, a mil quinientos millones de personas que viven en esas zonas. Además, cada año se degradan doce millones de hectáreas, lo que equivale a 45 campos de fútbol por minuto. 

Sin embargo, tanto la FAO como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, indican que, a pesar de estas cifras, es posible reducir e incluso revertir estos procesos a través de restauraciones forestales y mejoras en el manejo del suelo. En este sentido, quizás una de las mejores noticias de la reciente Cumbre Climática COP26 de Glasgow, es el compromiso de poner fin a la deforestación para el año 2030 por parte de 100 países entre los que se encuentran Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos o la República Democrática del Congo que, en su conjunto, suman más del 85% de la superficie total de bosques a nivel mundial.

También en la COP26 de Glasgow se han firmado acuerdos para evitar la financiación de proyectos relacionados con la deforestación y a frenar la causada por las actividades de producción de alimentos, como es el caso de la industria del aceite de palma.  

La gran muralla verde africana

la gran muralla verde africana

Entre los proyectos que se desarrollan globalmente para frenar el avance de la deforestación, merece la pena destacar la denominada Gran Muralla Verde.

Este proyecto, iniciado en el año 2007 por la Unión Africana, y que cuenta con el apoyo de diversas organismos internacionales como la FAO o el Banco Mundial, tiene por objetivo la construcción de un gran corredor vegetal de 8.000 km de longitud y casi 15 km de ancho a través de 11 países: Burkina Faso, Chad, Yibuti, Eritrea, Etiopía, Mali, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, y Sudán. De 2007 a 2020 se restauraron cuatro millones de hectáreas y en el año 2030 se espera llegar a los cien millones.

La gran muralla verde no solo permitirá fijar más de 250 millones de toneladas de carbono, sino que también supondrá un gran revulsivo económico y social para los habitantes de una de las zonas del planeta más castigadas por el calentamiento global. El impacto económico y social se traduce en la creación de puestos de trabajo asociados a las tareas de reforestación, así como a la instalación de huertos y cultivos. 

En definitiva, conservar la salud de nuestros bosques es uno de los remedios más eficaces contra el calentamiento global, además de ser clave para proteger la biodiversidad y alimentarnos. La gran muralla verde de África es un ejemplo de que con voluntad y entendimiento se pueden promover proyectos faraónicos pero realistas que aportan grandes beneficios económicos, sociales y ambientales. 

Y tú, ¿qué acciones crees que son necesarias para frenar los efectos de la deforestación y el calentamiento global?, ¿se te ocurren algunas ideas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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