Gestión forestal sostenible, ganadería extensiva y prevención basada en ciencia: así se reduce el riesgo de grandes incendios y se protegen los bosques.
La devastadora ola de incendios forestales que arrasó España este verano ha reavivado un debate público plagado de desinformación. Frente a los bulos que culpan a la acción ambiental, la evidencia científica y los expertos señalan justo lo contrario: la prevención de incendios forestales basada en la gestión sostenible de los bosques y la acción ambiental son las únicas herramientas eficaces para enfrentar esta crisis.
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La protección ambiental no provoca incendios, los evita
La campaña de desinformación contra las medidas de protección ambiental ha incendiado las redes sociales en paralelo a cómo el fuego arrasó nuestros bosques, con más de 353.000 hectáreas calcinadas hasta octubre. Una de las afirmaciones más viralizadas sostiene que la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la ONU en 2015, prohíbe limpiar los montes, provocando su abandono y favoreciendo los incendios.
En realidad, se trata de un bulo que han desmentido desde el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO). Sus responsables recuerdan además que la Ley de Montes española establece el deber de gestión de los montes, obligando a los propietarios a realizar labores de mantenimiento. Las administraciones competentes no solo permiten, sino que facilitan los aprovechamientos forestales, desbroces y clareos, los cuales pueden realizarse incluso sin autorización.
Otro bulo persistente afirma que los incendios se provocan intencionadamente para recalificar terrenos y construir parques eólicos o solares. La Ley de Montes prohíbe expresamente cambiar el uso forestal de un terreno quemado durante al menos 30 años. Las excepciones son muy limitadas y requieren leyes específicas que justifiquen «razones imperiosas de interés público de primer orden», además de compensaciones ambientales.
Los verdaderos culpables: la crisis climática y el abandono rural
Para hablar de la prevención de incendios forestales primero hay que entender las causas actuales que los encienden , respaldadas por la evidencia científica. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) confirma que el número de días con riesgo extremo de incendios se ha duplicado en la cuenca mediterránea en los últimos 40 años debido al calentamiento global. Según los expertos del citado organismo de Naciones Unidas, la influencia humana ha incrementado la frecuencia de condiciones meteorológicas favorables para incendios forestales en todas las regiones habitadas del planeta. Juli G. Pausas, investigador del CSIC en el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), subraya que «el cambio climático incrementa las condiciones ideales para los grandes incendios».
El segundo factor determinante es la despoblación rural. Como documenta la ONG conservacionista WWF en su informe «Paisajes Cortafuegos«, el intenso despoblamiento en las áreas rurales del interior está «abocando al territorio a una lenta y silenciosa muerte». El abandono del campo elimina las discontinuidades naturales del paisaje: desaparecen huertas, ganadería extensiva y aprovechamientos forestales, acumulándose combustible vegetal. No es por tanto casual que las provincias más afectadas por incendios en 2025 —Ourense, Zamora y León— son también las que sufren una despoblación más grave.
Las políticas que realmente funcionan: gestión y prevención de incendios forestales
La ciencia forestal tiene claro la solución: invertir en prevención mediante gestión forestal sostenible. Numerosos estudios demuestran que, actuando sobre porcentajes inferiores al 5% del territorio se consigue un incremento en la eficiencia de extinción superior al 70%, como recuerdan desde la Fundación Biodiversidad.
Sin embargo, España invierte cada vez menos en prevención de incendios forestales: el presupuesto total se desplomó un 51% entre 2009 y 2022, pasando de 364 millones a 176 millones de euros anuales. Así lo indica un estudio realizado por la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo). Mientras tanto, el gasto en extinción se mantiene estable en 417 millones anuales, apuntan desde dicha organización.
La organización ecologista Greenpeace calcula que con una inversión de 1.000 millones de euros al año en prevención —para gestionar al menos el 1% de la superficie forestal nacional (260.000 hectáreas)— se podrían ahorrar 99.000 millones en extinción. Según el Colegio de Ingenieros Forestales, por cada euro invertido en prevención se reducen 100 euros en tareas de extinción. El coste de apagar una hectárea ronda entre los 10.000 euros y los 20.000 euros cuando intervienen medios aéreos, frente a cifras muy inferiores en gestión preventiva.
Cuáles son las medidas más efectivas para la prevención de incendios forestales
Los expertos apuntan las siguientes medidas cómo las más efectivas en la prevención de los incendios forestales:
- Diversificar el territorio, alternando campos de cultivo, pastos, huertas y bosques. Este modelo reduce drásticamente la propagación del fuego. Estudios como el Proyecto Mosaico en Extremadura demuestran que estas intervenciones contribuyen a mejorar las labores de extinción.
- Ganadería extensiva: Los rebaños actúan como «desbrozadores naturales», reduciendo la carga de combustible vegetal. La Xunta de Galicia ha puesto en marcha proyectos piloto con ganadería extensiva para gestionar 5.000 hectáreas, reconociendo su eficacia preventiva. WWF destaca que el pastoreo contribuye a la protección de sumideros de carbono y reduce el riesgo de incendios extremos.
- Quemas prescritas: El uso controlado del fuego para eliminar biomasa acumulada bajo condiciones específicas es cada vez más reconocido. Si un incendio forestal alcanza temperaturas superiores a 1.000 grados, las quemas prescritas apenas suben a 600 grados en algunos puntos, eliminando combustible sin dañar gravemente el ecosistema, como explican desde la Universidad de Almería.
- Selvicultura preventiva: Los tratamientos de clareo, poda y desbroce reducen la continuidad del combustible y crean áreas cortafuego. La gestión forestal sostenible, definida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como aquella que «asegura que los bosques proporcionan bienes y servicios para satisfacer necesidades actuales y futuras», es clave en la prevención de incendios forestales.
- Compromiso político y financiación: WWF y Greenpeace llevan años reclamando a las instituciones la toma de medidas que incluyen, entre otras propuestas, planes para la prevención de incendios, crear censos de parcelas abandonadas, regular las quemas prescritas, establecer incentivos fiscales para gestión sostenible, y movilizar fondos europeos estratégicamente. Desde dichas organizaciones ecologistas subrayan que solo hace falta voluntad política para implementarlas.
- La conclusión es inequívoca: Las medidas de protección ambiental no provocan incendios, sino su falta. La prevención basada en la gestión sostenible del territorio es la única solución eficaz, económica y respaldada por la ciencia.

