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Fake News sobre el coronavirus y el medio ambiente

El coronavirus está generando muchas fake news relacionadas con el medio ambiente. ¿Los animales están invadiendo las ciudades? ¿Está siendo bueno para el medio ambiente? ¿La COVID 19 es un mensaje de la naturaleza? Examinamos estos y otros estos bulos en el siguiente post.

 

 

Los animales NO están invadiendo las ciudades aprovechando nuestro confinamiento

La imagen de un coyote con el Golden Gate de San Francisco de fondo ha dado la vuelta al mundo. Y no ha sido la única: fotos y videos de delfines o cisnes en Venecia, jabalíes en Barcelona, pavos reales o halcones en Madrid… también se han hecho virales. Sus autores han pretendido probar así que los animales están invadiendo las ciudades o que están recuperando sus espacios naturales aprovechando el confinamiento por la pandemia de la COVID 19. 

En realidad, estas imágenes tienen dos explicaciones principales. Una, que son directamente fake news, montajes, o fotos sacadas de contexto, como explica Marta Montojo en la sección Ballena Blanca de ElDiario.es. Y dos, que esos animales siempre han estado ahí, pero no les habíamos hecho caso hasta ahora, como cuenta Pedro Cáceres en el Ágora Diario.

 

Sentilel-5/Descartes Labs/Steven Bernard

 

El coronavirus NO está siendo bueno para el medio ambiente 

El estado de alarma y las medidas de confinamiento han supuesto la restricción del tráfico en las ciudades de todo el mundo. Durante estos días se han publicado imágenes por satélite mostrando la reducción de emisiones contaminantes (NO2) como una de las pruebas de que el medio ambiente se estaría favoreciendo de ello.

Sin embargo, la situación es más compleja. Fernando Valladares, director del grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), reconoce efectos positivos a muy corto plazo, explica que tiene mucho de anécdota y temporalidad. En realidad, esta pandemia conllevará varios efectos perjudiciales

  • Efecto rebote: Cuando acabe la crisis, las emisiones aumentarán (lo que se dejó de emitir durante la crisis será menor de lo que luego se emitirá), como ya se ha visto en crisis anteriores.
  • Freno a la transición a energías limpias: La inversión se ha ralentizado e incluso detenido.
  • El petróleo se ha abaratado: Lo cual lleva a consumos poco eficientes. Las ventas de vehículos eléctricos salen también perjudicadas. 
  • Las medidas de estímulo económico en China y Estados Unidos están relajando la protección ambiental: Sectores muy contaminantes seguirán haciendo lo de antes e incluso más para “recuperar la economía”.
  • La investigación científica que no se puede hacer en casa se ha detenido, incluida la ambiental y climática.
  • Las reuniones climáticas se han cancelado hasta el año que viene: Glasgow era el anfitrión de la COP 26. Es muy revelador que no haya habido una alternativa, cuando podrían haberse planteado videoconferencias para avanzar algo. 

A pesar de ello, Valladares propone un mensaje positivo: “Todas las buenas señales que ha visto la gente, como una menor contaminación, la añoranza de espacios verdes, etcétera, nos deberían hacer ver que se pueden conseguir. Para ello hay que apoyar las iniciativas y los políticos que las impulsen”.

 

Kevin Carter Giphy

 

La COVID 19 NO es una venganza de la naturaleza

Diversas personas y activistas ecologistas han lanzado la idea de que el coronavirus es una venganza de la naturaleza, un mensaje que nos manda por nuestros impactos sobre el medio ambiente.

A pesar de su buena voluntad para concienciarnos de no dañar más a la naturaleza, estos mensajes son contraproducentes para quienes defienden el medio ambiente. Primero, porque no son ciertos: la naturaleza no es ningún ente perverso sediento de venganza, ni ha creado la COVID 19 para destruirnos. Y porque, como explicaba Javier Salas, periodista de Materia, la sección científica de El País, “es peligroso asociar un escenario de dolor y muerte con la solución a la emergencia climática. Es lo mismo que cuando se celebra que se hayan reducido las emisiones. Si solo nos centramos en el punto de vista de estrategia comunicativa, ¿quieres decirle a la gente que «salve el planeta» y a la vez que es un villano revanchista que mata millones? (…) Es, cuando menos, un error.”

 

(Pixabay)

 

NO hay que acabar con los murciélagos por ser culpables del coronavirus 

Algunas personas están pidiendo acabar con los murciélagos por considerarlos los supuestos causantes de la COVID 19 y de otras enfermedades que han llegado a los seres humanos. 

Unai Pascual, experto en biodiversidad del Basque Centre for Climate Change (BC3),  ofrece varias explicaciones que lo desmienten, basándose en datos de especialistas:

Faltan datos concluyentes: Aun no se ha podido determinar con precisión si la SARS-CoV-2 (COVID 19) se originó en un animal que funcionó como huésped intermedio, antes de pasar a los humanos, o si fue a través de una selección natural, después de una transferencia zoonótica (pasar de animal a humano).

Los murciélagos no son los culpables de la pandemia: El tráfico de vida silvestre y la degradación de ecosistemas contribuyen a incrementar la posibilidad de que los humanos entren en contacto con virus presentes en diversas especies animales. El enemigo no es el murciélago ni los virus, es la falta de estrategias para tener una mejor relación con la naturaleza.

Las poco más de 1.400 especies de murciélagos tienen un papel clave para los ecosistemas y la biodiversidad del planeta: Son importantes polinizadores, dispersores de semillas y controladores de plagas de insectos. Además, cuentan con un sistema inmunológico que les permite resistir a muchos virus, y del que podríamos aprender.

 

(Pixabay)

 

NO hay que aumentar el consumo de combustibles fósiles para recuperar la economía 

Con la crisis de la COVID 19 se van a movilizar billones de euros en paquetes de estímulo a nivel global. Mikel González-Eguino, investigador especializado en transición energética del BC3, reconoce que los combustibles fósiles suponen el 80% del consumo energético global, “así que los vamos a necesitar durante un tiempo mientras hacemos la transición (la emergencia climática sigue vigente)”.

Ahora bien, como subraya este experto, “existe el riesgo de “atraparnos” en nuevas inversiones en infraestructuras intensivas en emisiones de CO2, como nuevas plantas de carbón, que no necesitamos. Por un lado, está el riesgo climático, no avanzar en la senda del Acuerdo de París. Por otro lado, el riesgo financiero, algunas de esas inversiones podrían quedar varadas años después, y ser un pasivo financiero no solo para los inversores, sino también para los gobiernos y las personas”.

 

 

La reducción de emisiones de CO2 por el coronavirus NO se nota en el cambio climático 

La caída de la actividad en transportes, consumo o empresas durante la crisis del coronavirus está ocasionando un menor uso de combustibles fósiles, los principales emisores de CO2, el principal gas de efecto invernadero (GEI) motivado por la actividad humana. Por ello, se puede estimar que este año las emisiones podrían bajar a niveles no observados en las últimas décadas.

Ahora bien, como puntualiza Agustín del Prado, especialista en sistemas agrícolas y emisiones de GEI del BC3, no será suficiente para que la atmósfera deje de experimentar subidas en las concentraciones de CO2: “La razón principal es que el CO2 tiene una vida muy larga en la atmósfera y, por tanto, se acumula incluso si las emisiones se reducen ostensiblemente. Sería necesario una reducción incluso algo mayor que la de este período y continuada durante las décadas venideras”.

Del Prado lo explica en un video utilizando una bañera llena de agua como símil. La bañera sería la atmósfera, el agua el CO2 atmosférico, el chorro del grifo las emisiones de CO2 y el desagüe la capacidad natural para retirar ese CO2: “La revolución industrial abrió de forma muy rápida y drástica este grifo. Para estabilizar la concentración de CO2 en la atmósfera necesitamos cerrar el grifo. Esto requerirá una transición rápida a energías renovables y un menor consumo de energía”. 

 

¿Has descubierto algún otro fake news relacionado con el coronavirus y el medio ambiente? ¡Cuéntanoslo!

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