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Supercélulas, medicanes, haboobs y otros fenómenos meteorológicos extremos

Microráfaga, supercélula o pirotornadogénesis pueden parecer nombres de personajes de un manga japonés pero en realidad son fenómenos meteorológicos peligrosos, capaces de provocar accidentes aéreos, generar tornados o amplificar grandes incendios forestales.  

formación de una gran tormenta con rayos

La comunidad científica cada vez estudia con mayor detalle el origen, la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos ¿Cómo se forman? ¿Por qué son tan peligrosos? ¿Tiene el cambio climático un papel en su aparición? 

En este artículo repasamos cinco de los fenómenos atmosféricos más espectaculares y su relación con el calentamiento global. Si buscas una visión más general, tenemos un artículo sobre los fenómenos atmosféricos y el cambio climático y otro sobre los riesgos naturales más relevantes en España.

Supercélulas

A diferencia de las tormentas convencionales, las supercélulas poseen una potente corriente ascendente en rotación, denominada mesociclón, que les permite mantenerse activas durante horas y alcanzar un enorme desarrollo vertical. 

Son habituales en las Grandes Llanuras de Estados Unidos (el conocido Tornado Alley), aunque también aparecen en Argentina, Australia, Sudáfrica y, ocasionalmente, en España.

Su extraordinaria estructura las convierte en una de las tormentas más peligrosas del planeta. Pueden desencadenar tornados, granizo de gran tamaño, lluvias torrenciales, intensa actividad eléctrica y vientos destructivos capaces de provocar importantes daños materiales y pérdidas humanas.

Supercélulas en España

En España cada vez son más comúnes. La AEMET les dedica una publicación propia, Características básicas de las supercélulas en España. Se forman sobre todo en primavera y verano, y con más frecuencia en el valle del Ebro, el noreste peninsular y el interior del este y del sur.

Dos episodios recientes muestran su alcance. En agosto de 2022, una supercélula descargó sobre La Bisbal d’Empordà (Girona) granizo de unos 10 centímetros de diámetro, y una niña murió por el impacto. En julio de 2023, otra dejó una tromba de agua y granizo que colapsó Zaragoza.

medican visto desde un satéliteMedicane

Aunque comparten algunos rasgos con los huracanes tropicales, los medicanes (Mediterranean Hurricanes) son ciclones poco frecuentes que se desarrollan sobre las aguas del mar Mediterráneo cuando coinciden aguas relativamente cálidas con una atmósfera muy inestable, favorecida por la presencia de aire frío en altura.

Suelen afectar a las costas de Italia, Grecia, Libia, Malta y, en ocasiones, al este y sureste de España. Pese a su menor tamaño, pueden provocar lluvias torrenciales, oleaje intenso, inundaciones costeras, fuertes rachas de viento y cuantiosos daños en infraestructuras, además de representar un serio riesgo para la navegación y las poblaciones litorales.

El caso más grave conocido es el de Daniel, en septiembre de 2023. Tras golpear Grecia, tocó tierra en Libia, donde el colapso de dos presas inundó la ciudad de Derna y causó miles de muertos. EUMETSAT recopila en un caso de estudio los medicanes registrados entre 2007 y 2021, y AEMET explica en este documento por qué son tan difíciles de predecir.

Microburst

Los microbursts o microrráfagas son violentas corrientes de aire descendente que, al impactar contra el suelo, se expanden en todas direcciones con una fuerza que puede superar los 150 km/h. 

Se originan bajo tormentas intensas y pueden aparecer en cualquier región del mundo, aunque son especialmente habituales en áreas con gran actividad tormentosa, como Estados Unidos o el interior de la Península Ibérica durante el verano. 

Su reducido tamaño contrasta con su enorme poder destructivo, ya que ocasionan graves daños en edificios, masas forestales y cultivos, además de constituir uno de los mayores peligros para la aviación durante las maniobras de despegue y aterrizaje.

ciudad en la que hay un haboobHaboob

Con este nombre se conoce a las gigantescas tormentas de arena y polvo que se forman cuando el frente de rachas de una tormenta levanta enormes cantidades de sedimentos secos y los desplaza a gran velocidad. 

Son habituales en regiones áridas y semiáridas, como el desierto del Sáhara, la península Arábiga, el Sahel, Australia o el suroeste de Estados Unidos. 

Además de reducir drásticamente la visibilidad, estos fenómenos alteran el tráfico terrestre y aéreo, deterioran la calidad del aire, dañan cultivos e infraestructuras y pueden agravar problemas respiratorios en la población expuesta.

Pirotornadogénesis

La pirotornadogénesis es el proceso por el que un gran incendio puede generar un tornado asociado al propio fuego. En los casos más extremos, el intenso calor favorece el desarrollo de una potente columna ascendente que, bajo determinadas condiciones de inestabilidad atmosférica y del viento, puede dar lugar a un tornado vinculado a una nube de incendio (pyrocumulonimbus).

Es un fenómeno muy poco frecuente, pero se ha documentado principalmente en regiones propensas a megaincendios, como Australia, el oeste de Estados Unidos o Canadá, y existe un interés creciente por su posible aparición en otras zonas con incendios cada vez más extremos, como la cuenca mediterránea.

Como consecuencia, pueden intensificar de forma explosiva la propagación del fuego, generar vientos que superan los 150 km/h, transportar brasas a varios kilómetros de distancia, provocar nuevos focos de incendio y suponer un enorme riesgo para los equipos de extinción, la población y las infraestructuras.

¿Cuál es el papel del calentamiento global en estos fenómenos extremos?

El cambio climático provocado por el calentamiento global no «crea» fenómenos como las supercélulas, los medicanes, los microbursts o los haboobs, ya que todos ellos han existido siempre. Sin embargo, sí que modifica las condiciones atmosféricas que favorecen su desarrollo. 

Una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua y aporta más energía a las tormentas, favoreciendo lluvias extremas más intensas y condiciones más propicias para grandes incendios forestales. En determinadas regiones, estos cambios también podrían aumentar la probabilidad de algunos fenómenos asociados, como la pirotornadogénesis.

El IPCC concluye que existe una evidencia sólida de que la influencia humana ya ha intensificado numerosos fenómenos meteorológicos extremos, aunque el grado de evidencia varía según el tipo de evento. En conjunto, los expertos consideran que el cambio climático actúa como un multiplicador del riesgo de desarrollo de estos eventos extremos. 

Con un planeta que se encamina a superar, al menos de forma temporal, el límite de 1,5ºC de incremento de la temperatura acordado en París la acción climática se hace más necesaria que nunca si no queremos que estos fenómenos pasen de rareza a nueva normalidad. 

 

 

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