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contenedor de vidrio

Mitos del reciclaje: el vidrio no es cristal

Seguro que tú también has oído todos esos mitos alrededor del reciclaje de vidrio. Por eso queremos demostrarte que hay muchos que no son ciertos. Recicla tus mitos y ponte en marcha, reciclar es cosa de todos.

‘Reciclar no sirve para nada’, ‘si separo los residuos en casa estoy destruyendo puestos de trabajo’, ‘luego todo se mezcla en el camión’… Es común oír diversas creencias sobre el reciclaje que no siempre son ciertas. Y, por eso, nos hemos propuesto desmentirlas.

En artículos anteriores ya hemos explicado que siempre un contenedor verde cerca (y abierto 24h), hemos hablado del proceso de separación de residuos y de la cadena de reciclaje que hace que el vidrio se transforme en un envase nuevo. En esta tercera entrega de #ReciclandoMitos nos centraremos en los materiales que se reciclan en el contenedor verde y las diferencias entre el vidrio y el cristal.

¿Todo cabe en el contenedor?

¡Falso!

¡En el contenedor verde… solo vidrio! Este material es 100% reciclable. El calcín o vidrio reciclado permite fabricar un envase igual que el original, con las mismas propiedades y manteniendo sus seguridad y calidad: de una botella sale otra botella.

Por ello, es fundamental que separemos correctamente los residuos de envases de vidrio. En el contenedor verde solo encontramos un 2% de impropios (residuos que no son vidrio) pero, por si queda alguna duda, repasamos qué depositar en el iglú. Es fácil: botellas, tarros y frascos. Es importante retirar las tapas y tapones, estos también se reciclan, pero en el contenedor de envases ligeros, el de color amarillo.

A veces, es común confundirse con bombillas, objetos de cristal, menaje de porcelana. Dado que su composición es distinta, no se reciclan a través del contenedor verde. Los platos y tazas, por ejemplo, suelen estar hechas de cerámica, este material no funde a la misma temperatura que el vidrio reciclado y puede estropear el proceso de producción de nuevos envases.

El cristal no es vidrio

¡Verdadero!

Pueden parecerse… pero no son iguales. Un tarro de vidrio y un vaso de cristal tienen un aspecto parecido pero su composición es distinta. El cristal contiene metales pesados que le otorgan sonoridad y brillo. Esto perjudica el proceso de reciclaje y puede añadir impurezas a los nuevos envases.

Si te estás preguntando qué hacer con la cristalería, puedes llevarla al punto limpio o, como sugeríamos en el vídeo, tal vez puedas montar un mercadillo o venderlo a través de una aplicación móvil. Quizá alguien lo necesite y así no generamos tantos residuos.

¡No hay excusas, recicla mitos (y vidrio, claro)!

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